
Aunque todos los presentes peinábamos canas (61 años cumplidos) aquello parecía el patio de un colegio de párvulos en hora del recreo. Añoranzas de un tiempo pasado que ya no volverá y a ver quien de nosotros gritaba más, sobrepasando en decibelios la voz de los demás contertulios, claro que aquello no era nada en comparación con lo que nos esperaba en el restaurante.
El aniversario, celebrado el pasado año 2.009 por vez primera y con motivo de haber alcanzado todos los presentes la edad de 60 años, se conmemoró con una comida en el restaurante L'HOSTAL.
Buena comida y mejor bebida de la que todos los comensales salimos más que contentos por lo agradable del encuentro y por el alcohol acumulado en sangre. Si el pasado año fue agradable en todo lo concerniente a las viandas y al buen ambiente entre los contertulios, este año quizás fue superado.
Dicen que segundas partes nunca son buenas, pero en este caso no ha sido así. Cierto es que faltaron cuatro o cinco personas de las que asistieron el pasado año pero, sin desmerecer a nadie, los encuentros superaron a las pérdidas.
Como en la edición anterior, la conversación derivó hacia los recuerdos de nuestra lejana juventud y en la mejor "comunión" que había entonces entre los jóvenes de la localidad y los de la pedanía de la Ribera de Cabanes, amén de otras cuestiones ya más personales entre unos y otras, especialmente en lo referente a las dificultades que había para "profundizar" en las relaciones de aquella época. Un tema socorrido y de éxito asegurado es hablar de sexo o, mejor dicho, del poco sexo que se practicaba entonces durante el noviazgo y del escasísimo que practicamos ahora por cuestiones de edad.

Bromas sobre la pertenencia de La Ribera a Cabanes y discusiones amigables sobre éste y otros temas similares. Con los 60 años cumplidos estas cuestiones no tienen la fuerza de la juventud y se convierten en baladíes. Ayuda también el hecho de que dos terceras partes de los ribereños allí presentes, ya cuando se casaron, marcharon de la Ribera y viven desde entonces en Torreblanca, Oropesa, Benicassim y Castellón, ajenos totalmente a la agricultura y con visitas esporádicas a su tierra natal. Tenemos, eso sí, alguna "enamorada" que pide que en próximas reuniones se permita asistir a los cónyuges a esta celebración, aunque no estoy muy seguro de que la petición prospere. Si prosperará, sin duda, el que se efectúe alguna de estas comidas en restaurantes de La Ribera, a fin de compartir los desplazamientos.

Personalmente, en las dos reuniones realizadas lo he pasado de maravilla y aprovecho para decir que las anexiones del presente año fueron muy afortunadas. Una "chica" de la Venta de Germán, de la que lamento mucho no recordar su nombre (estoy viejo para los recuerdos recientes) y tres "chicos nuevos" que fueron...
- Rafael, el de Castañes.
- Artemiet, el de Villanoveta y
- Miguel, marido de Vicentica la de Manzano.
Todos buenos tertulianos. Las faltas del año anterior... quedaron "en compás de espera", sin mayor problemática. El próximo año, si tenemos salud, la comida será en la Ribera de Cabanes y, como es natural, tendrán que organizarla los/las que viven allí.

Un cordial saludo a todos los reunidos.
RAFAEL FABREGAT
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