

En cuanto a la dichosa crisis, que mande Sánchez o que lo haga Casado, no es la cuestión. Hombre... naturalmente las políticas serían diferentes y en algo, o en mucho, podrían ayudar al cambio de dirección del país y de la política comercial y económica, pero la solución real y total del problema pasa también por un cambio en la mentalidad de todos los españoles. Nadie regala nada y la única garantía de bienestar general pasa por ser competitivos a nivel internacional. Se trata de exportar más de lo que se importa, no hay más.

A la extraordinaria competitividad de los países emergentes, basada en un alto rendimiento de los trabajadores y sueldos bajos, se ha sumado ahora una devaluación infundada de sus divisas que los hace todavía más competitivos. Esas políticas ilícitas, en una clara competencia desleal que está arruinando al resto de países industrializados, se ha estado consintiendo hasta ahora a la espera de que (estos mismos países) pudieran convertirse a corto o medio plazo en un cliente potencial de nuestros productos, pero el futuro no parece nada alagüeño. A corto plazo, si no es ya una realidad, estos países con China a la cabeza, estarán en disposición de fabricarlo todo y pocas cosas serán las que tengan que comprar fuera de sus fronteras.

No hace falta ser un experto en economía, para saber que los países emergentes (China a la cabeza) han llenado el mundo de artículos basura y se han llevado el dinero de todos a su caja fuerte particular. Una buena parte del mundo les pertenece, o está a punto de pertenecerles. Ellos son los que nos prestan el dinero para pagar a los desempleados, los gastos de los enfermos imaginarios, inmigrantes que no han cotizado jamás, pensionistas y jubilados. Porque nuestra caja (no lo olvidemos) está vacía. Cuando leemos en la prensa o escuchamos en la televisión la palabra déficit, no quiere decir otra cosa que el gobierno está capeando el temporal por medio de créditos.

Es un hecho que acaece diariamente en cualquier banco a nivel particular, puesto que con las familias ocurre lo mismo que con las naciones. El crédito, es la capacidad que uno tiene de poder atender los intereses de una deuda y su amortización. Cuando los intereses de la deuda superan a la captación de fondos, la amortización del préstamo es imposible y la bancarrota es inevitable; en esa peligrosa tesitura está situada España y algunos países más. El motivo no ha sido otro que haber gastado muchísimo más de lo que realmente somos capaces de producir. Es sencillo de comprender ¿verdad?. Pues eso es lo que ha ocurrido, tanto a nivel personal como político. Estábamos al borde del precipicio y creíamos ser los "reyes del mambo". Pues no amigos, no. Creo que a estas alturas de la película habrá quedado claro para todos que no había motivos para tanta euforia. La realidad ha pillado de sorpresa a más de cuatro, incluida gente inteligente y bien preparada e informada. Cuando no es una crisis es una pandemia ya que para la casa endeudada nunca hay un buen año. Ahí está el resultado. Y como en los crucigramas del periódico... ¡La solución, mañana!.
RAFAEL FABREGAT
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