13 de noviembre de 2013

1182- EN EL AÑO DEL SEÑOR.

En latín "anno Domini" (A.D.) aunque en España tenemos por costumbre poner "después de Cristo" (d.C.) para indicar que la fecha que antecede está contada a partir del año en el que suponemos nació Jesús de Nazaret y por lo tanto como principio de la era cristiana


Papa Juan I mártir. (470-526)
En el año 525 de nuestra era (A.D. ó d.C.) el papa Juan I encargó al matemático Dionisio el Exiguo la creación de un nuevo calendario que sustituyera al de Diocleciano, usado en los dos siglos anteriores, estableciendo como año primero el del nacimiento de Jesús de Nazaret, a fin de identificar la fecha de la Pascua y unificar su celebración. Dionisio, monje escita afincado en Roma desde principios del siglo VI y miembro de la Curia Romana, atendió con gusto el encargo papal pues también él era contrario a mantener en vigor un calendario que, desde el año 284, mantenía vivo el recuerdo de un emperador tirano y perseguidor de los seguidores de las enseñanzas de Jesucristo.

Dionysius Exiguus. (Dionisio el Enano)
El encargo del Papa era en apariencia sencillo pues se trataba simplemente de sumar al calendario en vigor los 284 años anteriores al emperador Diocleciano. 
Sin embargo el asunto se complicó porque Dionisio, queriendo rozar la perfección, tomó el reinado de Herodes I el Grande como base del nacimiento de Jesús, equivocando la fecha en 5 años al deducir que había nacido el año 753 desde la fundación de Roma cuando, en realidad, fue el año 748. Tampoco proveyó al calendario con el año "cero", como base para iniciar la cuenta. 
En aquellos tiempos los años se identificaban de acuerdo con el nombre del cónsul reinante y para el desarrollo del nuevo calendario Dionisio declara que "el año en curso es el de Flavius Probus, que ocurre el año 525 después de la encarnación de Jesucristo", sin que se sepa la fórmula por la que el notable erudito llegó a tal conclusión.


Teniendo en cuenta la tradición ancestral de que Jesús había nacido los últimos días del año 753 de la fundación de Roma, tomó como fecha plausible la del 25 de Diciembre y fijó el 1 de Enero del año 754 como primer año de la Era Cristiana cuando, según su criterio, Jesús tenía una semana de vida. Todo parecía estar correcto y así lo dejó para la posteridad. Sin embargo, según la cronología de Herodes I el Grande, éste murió el año 750 lo que indica que, según todos los hechos narrados por los apóstoles, Jesús debió nacer al menos uno o dos años antes de la muerte del rey, o sea, el año 748 o el 749 como máximo. Sin percatarse del error de 5 o 6 años de diferencia, Dionisio entregó al papa el estudio del nuevo calendario y éste fue aprobado, quedando vigente ¡hasta hoy!.


De todas formas el nuevo calendario de Dionisio solamente fue utilizado para identificar las Pascuas y no para datar ningún hecho histórico. Hasta el año 731 cuando San Beda el Venerable, monje benedictino del monasterio de Saint Peter en Wearmouth, publicara la obra "Historia eclesiástica de los ingleses" en la que se sirvió de dicho calendario para fechar los sucesos que allí se narraban y cuyo éxito propició la expansión del "nuevo" calendario. Como se ha dicho antes otro error fue que no tuvo en cuenta el año cero, lo cual no debe extrañarnos puesto que dicho número no era conocido entonces. De hecho en Europa el número cero parece ser que no fue conocido hasta el siglo XII cuando lo introdujo el matemático italiano Leonardo de Pisa (Fibonacci). Sea como fuere Dionisio no lo utilizó para sus cálculos.

RAFAEL FABREGAT

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