24 de mayo de 2012

0690- BAKÚ Y EL TEMPLO DEL FUEGO.

Bakú es capital de la República de Azerbaiyán y su principal puerto dentro del Mar Caspio. Algo más de 2 millones de habitantes censados, pero se sabe que son más de 3 millones los que realmente habitan en esta ciudad de refugiados y desplazados internos. 
Curiosamente, el 26 de Mayo de 2012 fue sede del Festival de la Canción de Eurovisión.
Esta ciudad es de construcción relativamente reciente. Aunque se sabe que sus orígenes son del siglo VI d.C., no se tiene constancia escrita de su fundación hasta el año 885 d.C. Tras el terremoto que destruyó la capital del Kanato de Xirván (Shemakha) en el siglo XII, el Kan Ahistán I hizo de Bakú la nueva capital. Con referencia al antiguo kanato, esta región siguió llamándose Shirván hasta principios del siglo XIX cuando fue ocupada por Rusia. Con el colapso del Imperio Ruso, la ciudad de Ganja fue elegida capital de la República Democrática de Azerbaiyán puesto que Bakú estaba bajo control bolchevique. 

De todas formas aquellas libertades solo durarían dos años. (1918-1920). A partir de 1.922 sería República Socialista Soviética y en 1.991 ya se convertiría en República independiente. 
La base económica de la zona es el petróleo, del que se conoce su existencia desde el siglo VIII. A la instalación del alumbrado público en el siglo XV, el combustible para tal fin se extrajo excavando un simple pozo superficial. 
En la segunda mitad del siglo XIX empezó la explotación comercial de este recurso con un potencial de tal envergadura que a principios del siglo XX los campos petrolíferos de Bakú producían la mitad del consumo mundial. 

Durante la II Guerra Mundial, la Batalla de Stalingrado se libró justamente para determinar quien controlaría los campos petrolíferos de Bakú. Sin embargo a finales del siglo XX casi todos los pozos estaban agotados y la zona semi-abandonada, iniciándose nuevas prospecciones hacia el mar Caspio. La principal industria de la zona es la producción de equipamientos para la actividad petrolífera.
Bakú está permanentemente envuelto en una nube blanca. Un polvo entre blanco y gris que todo lo cubre, sin contar el olor aceitoso de origen mineral que todo lo envuelve. Aunque desde el hotel se divise el mar Caspio, la ciudad viene a ser un lugar desagradable al que es difícil acostumbrarse. 

Entremezclados entre los barcos, las grúas y los trenes, enormes hileras de camellos esperan el momento de soportar las enormes cargas que sus dueños les colocan sobre sus espaldas. El mar tampoco tiene una vista idílica, sino tenebrosa. Remolinos de aguas negras que en algunos puntos están presos de las llamas por los gases de la nafta que salen a la superficie. La arena, húmeda y aceitosa, parece jabón y desprende un fuerte olor a petróleo que embota el cerebro del visitante ocasional. Una ciudad de torres petrolíferas se muestra a la vista mientras las máquinas perforan incesantemente día y noche con un ruido ensordecedor. Cada cincuenta segundos un recipiente de 1.200 litros sale a la superficie repleto de nafta, las veinticuatro horas del día. 
Pero ese no ha sido siempre el panorama que ha tenido la zona... 

Fueron compañías extranjeras las que trajeron la prosperidad y el caos existente. Porque hasta pocas décadas atrás en este mismo punto estaba el Santuario del Fuego Eterno de la Antigüedad. Los Macabeos, para purificar ese amado Templo, solo quemaban agua, un agua divina, espesa, diferente a aquella con la que se regaban los campos y de la que bebían humanos y bestias. Estamos pues en aquel mismo sitio que inspiró a los cristianos de la antigüedad sobre la idea poética del fuego eterno. El que ardía solo, sin extinguirse jamás, algo que solo podía calificarse de Sagrado, de origen Divino. Aquellas gentes no tenían conocimiento alguno sobre las propiedades de los fósiles acumulados durante millones de años bajo el subsuelo. Solo sabían de un agua cenagosa a la que le prendían fuego y ardía eternamente, equiparándolo al sol y a la imagen de Dios. Le llamaron Mitra y sus tierras fueron sagradas y adoradas por todos hasta hace bien poco. 

Los Parsis de la India y los Guebros de Persia venían aquí a rezar, junto a otros muchos pueblos de Asia. Jamás hubo para el hombre lugar más sagrado. Los mahometanos iban a 
Medina, pero allí solo encontraban la tumba de Mahoma, mientras que aquí estaba el Fuego Eterno de Dios. Alguien levantó un templo, morada bendita del Sol en la tierra. En sus proximidades celdas y chozas donde alojar a los peregrinos. En cada una de ellas una pequeña llama de nafta iluminaba la estancia de forma permanente. Por si solo, aquello ya era un milagro que nadie conocía en otro lugar de mundo. Era la tierra de Dios. Era divisar desde lejos el Santuario y los peregrinos iniciaban un recorrido de continuas genuflexiones. Califas y Sahs perseguían a aquellas gentes entre las que viajaban de incógnito importantes comerciantes y señores pero ellos, 
mezclados entre la multitud con míseros trajes de advenedizos, preferían correr el riesgo de un trayecto incierto antes que renunciar a su viaje a Bakú para poder adorar la Luz Divina. Millones de niñas fueron bautizadas con este nombre.

Esto sucedía en Yanar Dag o Montaña Divina, a unos 20 Km. de Bakú y donde aún hoy brotan gases inflamables a través de las grietas de las rocas, en un fenómeno que nada tiene de sorprendente si tenemos en cuenta el gas acumulado sobre las bolsas de petróleo que hay en el subsuelo. Pero eso ya acabó...
Allí estaban rezando los fieles cuando de pronto se oyó un estruendoso ruido. América había desembarcado y con ella grandes máquinas que removían en un solo minuto lo que cualquier mortal no podía hacer en un m de duro trabajo. Había llegado la modernidad y el descalabro de aquellas creencias ancestrales. Cayó el templo, la tierra fue removida hasta la extenuación y los fuegos fueron apagados. Guebros y Parsis abandonaron el lugar, para no volver jamás. Perseguidos por los orientales, fueron finalmente los occidentales quienes les echaron del lugar. El Santuario de Bakú ha quedado en una simple leyenda pero, aunque arrinconados en un extremo del país, ellos seguirán siendo creyentes y adoradores perpétuos del Templo del Fuego Divino.

RAFAEL FABREGAT

23 de mayo de 2012

0689- ISRAEL Y LA ESTRELLA DE DAVID.

Emblema del pueblo judío desde la Edad Media, la Estrella de David o Sello de Salomón, es uno de los símbolos religiosos del Judaísmo al igual que lo es también la Menorá, 
candelabro ritual de siete brazos.  Sin embargo, lejos de lo que pudiera parecer, la Estrella de David, como símbolo identificativo del pueblo judío, se adoptó en tiempos relativamente recientes de la Edad Media. Concretamente su uso se inició en la Praga medieval, cuando esta ciudad se convirtió en uno de los guetos judíos más antiguos de Europa. Mercaderes judíos se instalaron en la parte baja del Castillo de Praga, el año 965 y posteriormente al sur de la Ciudad Vieja. Unos siglos después se consideró la necesidad de apartarles de los cristianos tanto en vida como después de la muerte, por lo que se les señalaron barrios y zonas donde habitar de forma exclusiva y se fomentó la construcción de un Cementerio judío. La lápida más antigua de ese cementerio data del año 1.439 y su inscripción nos dice que allí yace Avigdor Karo. 

A partir de ese momento, el Cementerio de Josefov fue el único autorizado para enterrar a los judíos en Praga. Aunque el cementerio fue creciendo con los años no se amplió suficientemente. El espacio se hizo a todas luces  insuficiente y eran muy frecuentes los enterramientos superpuestos hasta el punto de haber 10 difuntos en un mismo lugar. Prueba de ello es que el cementerio apenas contiene unas 12.000 lápidas cuando hay recogidos más de 100.000 enterramientos. Aún sin tener lazo alguno que les vincule con los hijos de Israel, muchos visitantes actuales de la capital checa consideran la visita al Cementerio Judío de Praga algo ineludible.

En la II Guerra Mundial y durante seis largos años (1939-1945) los ejércitos de Hitler ocuparon Praga y persiguieron al pueblo judío. 

En principio la gente judía fue capturada y enviada a Campos de Concentración pero posteriormente fueron exterminados en sus famosas cámaras de gas, cuando no simplemente fusilados y enterrados en fosas comunes gigantescas. En 1.945 la aviación y ejército estadounidense confundieron esta ciudad con Dresde y la bombardearon sin piedad causando la cólera de los checos. Días más tarde los rusos liberaron la ciudad y en represalia los checos mataron a un buen número de alemanes.

Todos los judíos estaban obligados a identificarse con un retal cosido en sus prendas de abrigo a modo de 
Estrella de David. No llevar la oportuna identificación autorizaba a los guardias a dispararles allí mismo. Se dice que, a groso modo, seis millones de judíos fueron asesinados por los alemanes en esos años. La afirmación, aún cuando la cifra fuera válida, no sería del todo exacta. La mayor parte de los judíos que fallecieron lo hicieron en Campos de Concentración y efectivamente a cargo de los nazis alemanes, pero hubieron otros muchos que perdieron la vida en guetos insalubres y faltos de todo alimento, otros huyendo a través de los bosques, otros muchos dentro de los mismos vagones que los transportaban a esos campos de exterminio, otros simplemente fusilados en el recodo de cualquier camino... 

La leyenda cuenta que el rey Salomón llevaba un anillo con esta estrella de seis puntas aunque, aparte de esa cita, no hay referencias anteriores de que este símbolo tenga nada que ver con el pueblo judío. 
La estrella de David, trasciende lo religioso y puede decirse que, al igual que la cruz, es un símbolo universal. 
Esta estrella ya la incluían en su simbología los Sumerios y los Egipcios, hacia el III milenio antes de Jesucristo.
Refiriéndose a este símbolo Moisés, en una de sus pláticas a los hebreos, les dijo:
- Quién sepa mirar la estrella apreciará la grandeza de Diós y del hombre.

Sus doce aristas dicen representar a las doce tribus de Israel. 
El triángulo representa la sabiduría, la divinidad y lo femenino, mientras que el invertido significa lo masculino y la supremacía de Dios sobre el hombre. 
Los seis triángulos resultantes de la superposición de ambos triángulos significan la absoluta armonía entre lo divino y lo humano, entre la mujer y el hombre, entre el cielo y la tierra, entre lo positivo y lo negativo. Es el equilibrio, sin parangón. 
Desde el 28 de Octubre de 1.948 forma parte de la bandera de Israel, tras su constitución como país, aunque su diseño lo llevó a cabo el Movimiento Sionista de 1.891. ¿Se le puede pedir más a un símbolo incierto...?

RAFAEL FABREGAT

0688- EL CASTRO DE BAROÑA.

Me sorprende, con todo lo que se conoce y lo que se añade en especulaciones a cualquier entorno histórico, que nadie ose darle al Castro de Baroña la más mínima identificación sobre sus posibles pobladores. Naturalmente no soy partidario de dar calificaciones sin ton ni son pero está claro que, conociéndose la época más o menos definida de población de estas defensas, no sería ninguna locura dar una orientación sobre los pueblos que la habitaron. Los arqueólogos dan por bueno, en su inmensa mayoría, que la cultura castreña viene a instalarse en nuestro noroeste peninsular alrededor del siglo VI a.C. y hasta el siglo II de nuestra era.  En estos castros se han encontrado vestigios que corroboran la duración aproximada de esta forma de vida y de la construcción de sus núcleos poblacionales. Se sabe igualmente que, en esos tiempos, el noroeste peninsular estaba habitado por celtas o celtíberos, pero todos callan por miedo a errar. No parece haber suficientes datos. 

No se puede negar el origen celta de aquellos primeros castros, pero está claro que aquellas tribus primitivas acabaron adaptándose al entorno y uniéndose a los pueblos anteriores a ellos, formando una nueva civilización. Entre el siglo II y III de nuestra era, con la invasión romana vino la decadencia y hasta la desaparición de esta civilización castreña o, mejor dicho, de su forma de vida. Teniendo en cuenta que no hay noticia alguna sobre su forzada desaparición, debemos entender que la llegada de una nueva y más moderna civilización sería la que "obligaría" a estos antiguos pobladores a abandonar estos precarios poblados sin comodidad alguna. Normalmente sin pozos ni aljibes en el interior del castro, hasta incluso el agua debía buscarse fuera del perímetro protegido. Siendo así, me pregunto yo en mi ignorancia de qué les protegían sus murallas. Una fortificación no se entiende, si no contiene los alimentos y agua necesarios para resistir un posible asedio. Sin embargo así vivió esa cultura durante casi mil años. Los castros no son un hecho esporádico o puntual, sino una realidad a la que algunos estudiosos le dan una duración de entre ocho y diez siglos.


El Castro de Baroña, es un hecho que reafirma lo dicho anteriormente. Se construye sobre una pequeña península, protegida en la parte marítima por su consiguiente acantilado y dos murallas defensivas en el istmo que la une con tierra firme, más un importante foso. Mi pregunta sigue en el aire... ¿De qué les protegía todo esto ni no tenían agua en el interior del castro?.  Uno se los puede imaginar cogiendo moluscos entre las rocas, pescando con rudimentarias embarcaciones por las costas próximas y hasta incluso asando algún cordero que criarían en los pastos de las inmediaciones, en una vida de eterna ensoñación ante los bellísimos amaneceres y las idílicas puestas de sol pero, ¿qué pasaba cuando algún enemigo ponía cerco a su poblado?. 
No podemos saberlo puesto que arqueólogos y administración parecen poco interesados en esta cultura específica, en la que la información brilla por su ausencia.

Si no hay piedras labradas y profusamente decoradas parece ser que el interés desaparece. Se ve a la legua que uno no tiene cultura alguna al respecto, puesto que a un servidor le interesa hasta el más mínimo agujero, si me dicen que allí vivieron personas. El gran don que fomenta mi natural curiosidad sobre lo antiguo, es la facilidad que tengo para imaginarme a aquellos primitivos pobladores de un entorno determinado. Claro que para eso los historiadores y los arqueólogos deben poner su granito de arena, ¡que para eso les pagan!. En cuanto a la Administración... ¡Vergüenza debería darles que no haya en la carretera ni un solo cartel que informe al viajero de que a cuatro pasos de la misma exista un tesoro milenario de tal envergadura!. Más de cuatro viajamos miles de kilómetros para ver cosas que no meren tanta atención como el Castro de Baroña y sin embargo si pasas por la carretera y no eres conocedor de su emplazamiento exacto, es imposible localizarlo.


Tanta publicidad mil veces repetida sobre los tesoros eclesiásticos provinciales y sobre las excelencias gastronómicas y ni la más mínima referencia a la historia de los antiguos pobladores de una región tan rica en culturas prerromanas. Parece ser que los gobernantes de esa comunidad van más en busca del dinero que de la cultura. 

Si el viajero sabe por donde van los tiros, junto a la carretera verá un Bar y un minúsculo letrero que pone Garoña. Tras el bar un breve sendero abierto por los curiosos precedentes te lleva hacia la costa y a los cinco minutos ya aparece la silueta del castro. El corazón palpita con mayor intensidad a medida que avanzamos y especialmente cuando franqueamos las murallas. La decepción es que en su interior no hay la más mínima información. Ni un solo cartel que cuente al viajero nada que haga referencia a lo que allí se contempla. Menos mal que la belleza del enclave y nuestra imaginación son suficientes para disfrutar de lo que hay frente a nuestros ojos. ¡Que basura de políticos nos gobiernan!.

La primera defensa era un foso de cuatro metros de ancho por tres de profundidad. A la entrada amurallada el paso se estrecha en lo que se supone era un impedimento para la entrada de carros. Avanzamos entre las antiguas viviendas al tiempo que intentamos retroceder dos mil años atrás, cuando aquellas gentes poblaban el recinto. Una antigua herrería, un local de reunión y no menos de 20 círculos que acreditan otras tantas viviendas. Un sendero nos lleva a la parte más alta del poblado que también tiene construcciones. No es difícil adivinar que, en momentos difíciles, allí se apostarían los guardianes de turno. 
En el mes de Mayo de 2.012 arrancaron ¡por fin! las obras de rehabilitación de este castro, considerado el mejor conservado de la península. Tiene cierta lógica puesto que no es de los más antiguos. Su ocupación está datada entre el siglo I a.C. y el I de nuestra era. 
Después de tantas emociones se ha hecho hora de comer y claro, en Galicia los restaurantes no faltan. Y lo que es mejor... ¡No hay ninguno malo!.

RAFAEL FABREGAT

22 de mayo de 2012

0687- CAPADOCIA, LA PASIÓN TURCA.

Histórica región de la Anatolia central, que va degradándose paulatinamente al haberse convertido en una atracción turística de primer orden. La región forma un triángulo, cuyos lados tienen una distancia aproximada de 20 Km. y sus vértices son las poblaciones de Nevsehir, Avanos y Urgup. En este momento la actividad de más categoría (?) es sobrevolar la zona en globo durante el día y asistir por la noche a las salas de baile folklórico, montadas al solo efecto de sacarles el dinero a aquellos cuyo único interés estriba en conocer cosas diferentes a las que son su día a día habitual. Así, sin más. Naturalmente cada cual es muy libre pero, ¿qué clase de viajeros somos?. Esto te lo pueden ofrecer en cualquier parque temático, con Capadocias de cartón-piedra, al estilo de Las Vegas. 

Que nadie se sienta ofendido, pero eso no es viajar. Eso es hacer turismo. 

- Para ser viajero, donde fueres mézclate con los que vieres, come lo que ellos coman y vive lo que ellos vivan
¡Eso es viajar y conocer otras culturas!. Ya sé que Capadocia es una región geológica única en el mundo y que solo verla físicamente ya merece la pena, pero detrás de esto hay más, mucho más. Y para descubrirlo no hace falta sobrevolarla en globo, ni acudir a salas de baile donde la mayor parte de sus bailarinas -por no decir todas- no son siquiera de la región y algunas ni siquiera del propio país. Los globos y las academias de baile donde se enseña "la danza del vientre", proliferan en cualquier punto del planeta. No es para eso, para lo que un viajero tiene que desplazarse a esa región turca. Pero, ¿donde va Vicente?. Pues eso, ¡donde va la gente!. Vamos, es que yo no entiendo nada...  En fin, yo a lo mío.

La Historia de Capadocia no puede verse en globo. La explicación es sencilla. ¡Está bajo tierra!. Pero vayamos por partes... 
Primero habrá que ir a Turquía y, aunque la capital sea Ankara, supongo que también tendremos que ir a Estambul. No vamos a señalar aquí y ahora -porque no es el momento- toda la historia y grandiosidad de la antigua capital de los Otomanos, antes importante ciudad romana llamada Constantinopla y mucho más atrás todavía Bizancio, como capital de Tracia. Sin embargo daremos unas pinceladas para que veamos la diferencia de viajar como viajeros y como turistas. En los párrafos siguientes, apenas medio folio escaso, se habla de los tres o cuatro nombres que ha tenido a lo largo de la historia la ciudad del actual Estambul. ¿Es tan dificil aprenderse eso -al menos- antes de viajar a esa ciudad?.

La ciudad de Bizancio fue fundada por
Bizas (foto 1), hijo de la ninfa Ceróesa y nieto de Ío y de Poseidón. Se fundó "el tercer año de la trigésima olimpiada" lo que, según nuestro calendario, corresponde al año 667 a.C., pero debemos señalar que la capital de Tracia se construyó sobre un emplazamiento anterior que se llamaba Ligos.
La Historia es compleja y durante los siglos que siguieron se sucedieron diferentes dominaciones del país y de la ciudad de Bizancio, que hoy no toca enumerar.
Durante las Guerras Mecedóniocas, Bizancio apoyó a Roma y ésta le otorgó el título de ciudad confederada. Aliada de Roma desde el 191 a.C., el emperador Vespasiano (9-79) la incorporó a la provincia romana de Tracia. 
Decir solamente que, tras unas luchas intestinas, el año 324
Constantino I el Grande (foto 2)  provocó la escisión del imperio romano en dos partes quedando como emperador de la parte oriental y trasladó a Bizancio la capitalidad romana rebautizándola con el nombre de Nueva Roma. Tras seis años de embellecimiento de la ciudad y con los trabajos a medio camino, el 11 de Mayo del 330 se ratificó la nueva denominación de la capital con el nombre de su protector. En adelante pasaría a llamarse Constantinópolis o Constantinopla, en honor del emperador. La ciudad, que en ese momento contaba con 30.000 habitantes, un siglo después tenía más de medio millón de almas y era la más grande del mundo.


Sin embargo, como nada es para siempre... A la muerte de Contantino I la fracmentación romana era imparable, aunque la división no se produciría hasta la muerte de Teodosio quien en el 395 repartió el imperio entre sus dos hijos. Occidente, con capital en Milán, para Honorio y Oriente, con capital en Constantinopla para Arcadio. Mientras la parte occidental entró en la más completa decadencia, en la oriental nacería el Imperio Romano de Oriente (Imperio Bizantino) que se mantendría presente hasta el martes día 29 de Mayo de 1.453 cuando Constantinopla fue derrotada por los turcos otomanos y el Sultán Fatih Mehmet el Conquistador entró victorioso en la ciudad. Con esa derrota desapareció el último vestigio del Imperio Romano de Oriente y se marcó el fin de la Edad Media en Europa.
Pero, claro, es que... ¡Nosotros estábamos en Capadocia!. ¿Alguien se acordaba de ello?.

Capadocia está habitada desde miles de años atrás. 
Aquí nació el pueblo Hiita, 
pero muchos pueblos de otras regiones del planeta también pasaron por aquí dejando su huella. 
Durante miles de años esta piedra blanda, llamada Toba calcárea, ha permitido a los seres humanos construir miles de cavernas que les han dado cobijo y protección. 
Encrucijada de rutas comerciales y objeto de continuas invasiones, sus habitantes construyeron enormes refugios subterráneos en los que podían refugiarse pueblos enteros y subsistir en el interior con la sola aportación de grano y algunas legumbres. 

Alguna de esas ciudades 
(Kaimakli) tiene hasta nueve niveles, algunos de los cuales se pueden visitar.
 En su interior y con los adecuados respiraderos, había caballerizas, estancias dormitorio, pozos de agua, incluso bares y panaderías. 
Todo cuanto se necesitaba para poder resistir hasta 20.000 personas durante meses, estaba disponible en un momento determinado de absoluta necesidad. 
A la llegada del cristianismo en la época bizantina, alguna de esas cámaras fue adaptada como templo y sus paredes decoradas con frescos.
Antes de eso... 
Por allí pasaron los Persas, Macedonios y Romanos; después Cruzados y Selyúcidas. Finalmente los Otomanos dominaron la región hasta que, tras la I Guerra Mundial y consecuente caída del Imperio Otomano, el año 1.923 Turquía se convirtió en una República democrática y constitucional.
Todo eso y mucho más, es Capadocia...

RAFAEL FABREGAT  

21 de mayo de 2012

0686- LAS TORTUGAS COREANAS.

No amigos, la entrada no va de zoología.

Las tortugas coreanas son, en este caso, novedosos barcos desarrollados en Corea en el siglo XV y conocidos como el Kobukson o Geobukseon (Barco tortuga). Algo temible y temido. El barco tortuga se hizo famoso cuando, constituyendo una novedad práctica y terrible, el almirante coreano Yi Sun Sin los utilizara en la guerra que paralizó la invasión de Japón entre 1592 y 1598. La nave contaba con un elemento determinante para la adopción del nombre de "Tortugas" y es que toda la cubierta estaba protegida con una especie de armadura metálica, rematada con pinchos, que protegía perfectamente a soldados y remeros, impidiendo el abordaje. El dragón ubicado en popa despedía espesos humos para ocultar el barco cuando convenía, mientras que la defensa estaba constituida por 11 cañones por banda, más uno en la proa y otros dos en popa. La flota japonesa sufrió tales pérdidas que la obligaron a desestimar sus ambiciones de conquista. Una de las victorias más importantes la consiguió el almirante Yi el 26 de Octubre de 1.597 al derrotar, con 12 barcos tortuga y 200 hombres, una flota japonesa de 130 barcos. Este hecho se recuerda como "el milagro de Myeongyang".

Según el diario personal del almirante Yi, el primer Barco tortuga se botó el día 27 de Marzo de 1.592, justo el día anterior a la invasión japonesa que puso sitio al puerto de Busán. Los coreanos se consideran inventores de los primeros acorazados de la historia, pero no hay constancia alguna de dicho acorazamiento. Ni el supuesto inventor ni el historiador de la guerra japonesa Yi Pung, dicen nada de tal techo metálico. Sin embargo el primer ministro Yu Song sí habla de los barcos tortuga como naves con un entarimado de madera y pinchos ensartados. En cuanto a ser los inventores de una protección naval de esas características, en 1.522 el buque Santa Anna, perteneciente a la Orden de Malta ya la llevaba. De la misma forma, también el Finis Bellis de la flota neerlandesa, llevaba esa misma protección en 1.585. Y hubo otros más...


Al parecer, el primer Geobukseon coreano del almirante Yi tendría una cubierta de madera en forma de concha, con pasillos en cruz y clavos y púas de hierro en los espacios sobrantes. El arco de proa era a semejanza de una cabeza de dragón y la popa simulando una cola de tortuga. A derecha e izquierda había seis agujeros para otros tantos cañones. La capacidad del barco era de 45 soldados y 80 remeros. Al entrar en formación de combate el barco se situaba en posición delantera y los cañones se disparaban simultáneamente sin que los enemigos pudieran realizar un abordaje efectivo. Al menos, así nos lo cuenta Yi Bun, sobrino del almirante Yi Sun También nos dice que el método de combate era atacar al enemigo con artillería de largo alcance y flechas incendiarias. Con agujeros para armas el Geobukseon podía atacar y repeler los ataques en todas direcciones.


Aquí tenemos una versión actual y bastante mejorada de lo que pudo ser el interior de uno de aquellos barcos tortuga. 
Puede que los coreanos sean efectivamente los inventores de los primeros barcos acorazados puesto que ellos afirman haberlos inventado en 1.413 pero no hay noticia documental alguna al respecto de que llegara a construirse ninguna unidad en época tan temprana. 
De lo que si hay noticias documentales es de la construcción del primer barco cubierto del almirante Yi en 1.592 y que, al parecer, no era acorazado. 
Y es que la Historia nos da muchas veces lecciones que, si queremos atender, nos ayudan a ser más humildes y menos pretenciosos. 
"Dime de qué presumes y te diré de lo que careces..."

RAFAEL FABREGAT

0685- LA MEDITERRÁNEO, UNA CASA MUY ESPECIAL.


Edificio esplendoroso y con todo su interior renovado y actual. Centro cultural que es el orgullo de la ciudad de Alicante, pero cuyo pasado inmediato fue la vergüenza de esa misma ciudad. 

Difícil de comprender que lo mejor haya sido hasta hace bien poco lo peor, pero ocurre muchas veces que el tránsito entre una y otra concepción pasa forzosamente por etapas de abandono total, como ha sido el caso de este edificio, tal y como se relata a continuación. 
Los cimientos de este emblemático edificio no se construyeron para fines culturales, que son los que disfruta en la actualidad, sino comerciales. Para no alargar más la intriga del lector decir, de una vez por todas, que este edificio era la antigua estación ferroviaria de Benalúa, la que conectaba la ciudad de Alicante con la de Murcia; lo de Benalúa era simplemente por ser el nombre del barrio alicantino que ocupaba. 

El día 31 de Octubre de 1.856 la ciudad de Alicante, con más de 3.000 años de historia, veía por primera vez una locomotora de tren. Ese día se estrenaba la línea en un corto viaje inaugural de Alicante a San Vicente del Raspeig al que, sin ser oficial, acudieron el Gobernador Civil y los ingenieros del ferrocarril, así como el director de la compañía. Meses después, el día 4 de Enero de 1.857, llegó a la ciudad de Alicante el primer tren procedente de Madrid. 
El tren paró en cada uno de los puntos importantes de la línea. El día 1 de Marzo del mismo año se inició la explotación con la admisión de pasajeros, aunque la inauguración oficial tendría que esperar la llegada de Isabel II para la que se reservó estancia en Alicante los días 25, 26 y 27 de Mayo. El día 25 la reina llegaba desde Madrid a bordo de un Tren Real a la estación de Alicante, profusamente engalanada para la ocasión. Tras los saludos y agasajos de rigor, la reina procedió a la inauguración oficial de la línea y la autoridad eclesiástica a la bendición de las locomotoras.

Siendo en ese momento el puerto de Alicante el de mayor tráfico comercial del Mediterráneo, la estación de Alicante-Madrid se convirtió en cabecera de la línea de entrada y salida de personas y bienes desde el interior peninsular y pronto fue necesaria una ampliación que iniciara el corredor mediterráneo, llevando el servicio ferroviario a la ciudad de Murcia. Ante las dificultades de ampliación de la "Estación de Madrid" se proyectaría una nueva estación que llevaría la denominación de ALICANTE-BENALUA. Aunque el 11 de Mayo de 1.884 se inaugura esta nueva línea, la construcción de la nueva estación no se iniciaría hasta el año siguiente. La estación de Benalúa se puso en funcionamiento el año 1.888 aunque utilizando unas instalaciones provisionales de madera. 


Como anécdota cabe señalar que en su recorrido inaugural, el tren descarriló entre las lagunas de La Mata y Torrevieja, aunque sin víctimas. Subsanado el problema técnico, los trenes llegaron y partieron desde la estación de Benalúa rumbo al sur sin ninguna otra incidencia digna de mención. 

Hay que decir que, frente al valor emblemático de la estación de Madrid, la de Benalúa tenía un carácter más modesto pero no exento de interés comercial y estratégico para las comarcas del sur de la región y sobre todo para la ciudad y provincia de Murcia.
Como estación terminal de línea, la estación de Benalúa está dispuesta en forma de "U", tiene dos plantas y está enfrentada al final de las vías. Fábrica de sillería y subdividida por medio de pilastras de distinto tamaño. La zona de vías tiene dos brazos laterales o andenes que se usaban también para ubicar los servicios y para el control de mercancías. 
Pero la modernidad y el abandono de este tipo de estaciones no tardó en llegar.
Los tiempos de esplendor de Benalúa, cuando lujosos carruajes esperaban o despedían a los importantes viajeros, no llegó a durar ni siquiera un siglo. Cuando llegaron aquellos importantes avances a la ciudad de Alicante, muchos creyeron que aquella modernidad era para siempre ya que aquellas enormes maquinas de hierro ruidosas y humeantes que trasladaban viajeros y mercancías en tan breve espacio de tiempo, se vislumbraban el primer eslabón de una cadena futurista interminable. Sin embargo su duración no fue tan larga como todos esperaban.


Los trenes siguieron llegando y partiendo durante décadas, pero no tantas como se había previsto en un principio y es que la modernidad ha demostrado ser imparable, no siempre para bien. El auge comercial del puerto motivó la entrada de vías al muelle de poniente y la concentración de los trenes regionales a la Estación de Madrid. La falta de uso hizo que en 1.974 y justamente cuando se cumplían 90 años de aquella fecha inaugural, saliera el último tren comercial de la Estación de Benalúa. 

Las inundaciones de Alicante en 1.982 inutilizaron completamente la Estación de Madrid y pusieron nuevamente en funcionamiento la de Benalúa, pero aquello duró poco. Diez años después, el Ayuntamiento de Alicante puso una placa conmemorativa del centenario inaugural de aquella emblemática estación y ésta fue cerrada, al solo uso de su playa de vías para trabajos portuarios de clasificación de trenes y mercancías.

A partir de entonces... la debacle. 

Al 
más completo olvido por parte de las autoridades, se sumó el abandono y el uso y abuso de las instalaciones por parte de indigentes y drogadictos. 
Roedores e inmundicias de todo tipo invadieron las instalaciones y hasta las escaleras, indicadores de otros tiempos prósperos y emblemáticos, símbolo de una época que nunca debió olvidarse, fueron abandonadas a su destino. 
Todo el interior de las instalaciones fue presa de la suciedad y de los abusos. 
Elementos arrancados, fuegos en los más insospechados lugares quemando puertas y ventanas para calentarse en las noches de invierno, o como un signo más de la clase de gente que circulaba entre aquellos muros que vieron un esplendor que se creía interminable. 
Hasta los muebles primitivos fueron abandonados y quemados por aquella "clientela" que nadie supuso gobernante final de una obra, apenas cien años atrás, creadora de una riqueza sin parangón para la ciudad de Alicante y toda la comarca. 
Pero, en fin, no sé de qué nos extrañamos. ¡Así son las cosas de este mundo y de los muchos políticos que solo se dejan guiar por los intereses de unos pocos...!

Por fin, cuando ya nada quedaba de lo que otrora fue aquella emblemática estación, diferentes asociaciones consiguieron la cesión temporal de ADIF que permitiría la rehabilitación del edificio y su reconversión en la hoy llamada CASA MEDITERRANEO, un importante centro cultural que ha convertido a la Estación de Benalúa en el edificio emblemático que nunca debió dejar de ser. Hoy, nuevamente y esperamos que para siempre, es el orgullo de Alicante.


RAFAEL FABREGAT