4 de octubre de 2020

3027- EL REINO DE CAMBOYA.

Camboya está situada al sur de la península de Indochina, en el sudeste asiático. Su origen es muy antiguo pues se trata del Reino de Funan, fundado el año 68 de nuestra Era. Su territorio abarca una superficie de 181.035 Km2. y tiene una población aproximada de 16 millones de habitantes. Limita al norte con Laos, al sur con el golfo de Tailandia, al este con Vietnam y al noroeste con Tailandia. Su capital y ciudad más poblada es Nom Pen, en la que viven unos 2,3 millones de personas y está situada muy próxima al delta del río Mekong, con puerto fluvial y salida al Mar de la China Meridional. En esta ciudad está el Palacio Real y un sin fin de Pagodas, Museos y Hoteles de todas las categorías. Mundialmente es un importante destino turístico pues conserva importantes tesoros arquitectónicos, además de una completa oferta de diversión nocturna de discotecas, casinos y restaurantes de todo tipo y sin hora de cierre.

El año 802 Jayavarman II se autoproclamó rey del territorio y fundó el Imperio Jemer, dominando el sudeste asiático durante más de seiscientos años. En este periodo se construyeron grandes templos budistas como el de Angkor Wat, que es Patrimonio de la Humanidad. Dominados en el siglo XV por el Reino de Ayutthaya, los camboyanos pasaron a ser gobernados como vasallos de este reino vecino hasta que a mediados del siglo XIX pasó a ser protectorado francés hasta después de la II Guerra Mundial cuando, en 1953, se independizó de Francia. Posteriormente la Guerra de Vietnam se extendió a Camboya debido a que los Jemeres Rojos tomaron Nom Pen en 1975. El conflicto Camboyano-vietnamita duró hasta el año 1991 para, posteriormente, llegar a ser gobernados por las Naciones Unidas hasta 1993 que se restauró la monarquía y se celebraron elecciones democráticas. En 1997 un golpe de estado llevó al poder al Partido Popular de Hun Sen que todavía sigue gobernando. 


Más de la mitad del territorio camboyano es selva tropical, con abundante y variada fauna. En las montañas abunda el bambú y el bosque arbolado, repleto de monos, ardillas, gatos salvajes y búfalos de agua, así como grandes felinos, principalmente tigres. 
Hasta la dominación francesa había muy poca moneda en circulación y acuñada por los budistas. Para las principales transacciones comerciales se empleaban monedas españolas de ocho reales de Carlos III y IV provenientes de las Islas Filipinas, contramarcadas con una pagoda budista.
En estos últimos años de normalidad la economía progresó notablemente, por el crecimiento de la industria y la llegada del turismo. De los 154.000 turistas que había en la década de 1990, se pasó a los casi dos millones, con un ingreso de 1400 millones de dólares USA. El doble de lo recaudado en impuestos. Últimamente se han encontrado también grandes bolsa de petróleo y gas en aguas territoriales. De todas formas sigue habiendo una escasa escolarización en zonas rurales.

La semana laboral es de 48 horas pero, acosados por las deudas provocadas por sequías e inundaciones, los agricultores buscan trabajo en las fábricas bajando sus salarios y trabajando hasta 60 horas semanales. Diferentes organizaciones denuncian la implantación de esta "moderna esclavitud" por esta causa y por aceptar la mano de obra de menores de 15 años que, sobre el papel, está prohibida. Los sueldos son tan bajos que estos obreros apenas ganan para poder subsistir y las deudas quedan sin poder amortizarse. Con tal oferta de mano de obra, las huelgas son reprimidas con despidos masivos de trabajadores y los dirigentes sindicales son encarcelados, pues la policía está sobornada por los empresarios. El 70% de la población no supera los 25 años. La gastronomía camboyana es mediocre, variopinta y elemental ya que su paladar da por bueno todo lo que puede aportar alimento al cuerpo.

Como se ha dicho anteriormente, a partir del año 2000 ha habido un aumento espectacular del turismo que ha supuesto un relevante aumento de ingresos a las arcas del país. Sobre el papel, este aumento espectacular del turismo ha sido propiciado por la tranquilidad política y por la larga Historia del país, con decenas de importantes monumentos que visitar, pero también por los bajos precios que se ofrecen en hoteles y restaurantes y por lo que es peor... El turismo sexual y la gran oferta de prostitución infantil. En una sola calle de Nom Pen pueden contarse docenas de niñas de 14-16 años, aunque ellas aseguran tener 18-20. Todavía no están doblegadas por el vicio y aceptan encantadas que les hagan fotos y más aún si van acompañadas de paquetes de condones. En una noche tranquila pueden tener solamente 3 o 4 clientes, pero esa cifra se dispara en muchas ocasiones. Sus padres sobreviven en aldeas rurales y algunos no saben como se ganan estas niñas el dinero, otros lo intuyen y callan.

RAFAEL FABREGAT

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