
Sotres (Asturias) -España- celebra este año su 46º Aniversario de la llegada de la electricidad, pues le llegó casi un siglo después de ser inventada. Su escarpada situación, en el punto más alto de los Picos de Europa, hizo que la compañía eléctrica fuera postergando año tras año la subida e instalación en lugar tan inexpugnable de los postes pertinentes y la instalación de los cables que permitieran a aquellas gentes entrar en el mundo de la modernidad.

Sin embargo no es ese un problema grave en estos momentos en los que, además de contar con cantidades ingentes de leña, nunca faltarán toda clase de viandas. El queso y la carne son la base de su economía y, desde la llegada de la electricidad, no hay casa que no cuente con enormes arcones congeladores, repletos de todo tipo de alimentos. Su exiguo término municipal, poco más de 38 Km2., da pastos más que suficientes para alimentar a los rebaños de la población y las múltiples oquedades de sus montañas lugar fresco y seguro en el que madurar sus extraordinarios quesos de Cabrales. De la misma manera que las comidas que antaño fueran de pobres, ahora son platos gourmet, estos pueblos alejados del mundanal ruido son ahora destinos de moda y lugar de ensueño. Así es el mundo de hoy. ¡Y que dure!.
RAFAEL FABREGAT
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