30 de marzo de 2026

3333/074- UNA "VENTANA" AL PASADO.


La "ventana" de la que habla el título de este artículo no era otra cosa que la trepanación, un agujero craneal que se llevaba a cabo sin anestesia alguna. De todas formas la operación no era extremadamente dolorosa, puesto que el hueso, las meninges y el cerebro son indoloros. Es una de las operaciones quirúrgicas más antiguas de la humanidad. Esta práctica se realizaba desde el Neolítico (10.000 a.C.) pero actualmente se sabe que los incas también practicaban este ritual o forma de curar ciertos desordenes cerebrales. Una de las últimas trepanaciones que se conocen se llevó a cabo en 1.816 en Francia. Fue un boquete de 6 cm. de diámetro, como experimento para eliminar la locura del paciente. Su dueño sobrevivió durante una docena de años, aunque no sabemos si se curó ó siguió viviendo con su locura. 


En tiempos remotos, la trepanación se llevaba a cabo con piedras de silex pero ya en la Edad Media siguió haciéndose, pero de forma más sofisticada. Se cortaba un trozo del cuero cabelludo para dejar a la vista el hueso craneal y tras eso se taladraba el hueso mediante el procedimiento de la barrenilla, un instrumento que de forma circular hacía una perforación en el hueso del cráneo, aunque sin llegar a las meninges. Posteriormente se extiende y cose el cuero cabelludo sobre el agujero practicado, dejando la zona sin protección ósea. De esta forma se creía que el cerebro respiraba mejor y dejaba salir todos los males, aumentando la inteligencia del indivíduo. Naturalmente eran creencias con poca o ninguna justificación.


Actualmente, en pleno siglo XXI la trepanación sigue practicándose, aunque con métodos muy responsables y en condiciones perfectamente acordes al tiempo que vivimos. Este tipo de operaciones se denominan craneotomía y se llevan a cabo solamente en casos de extirpación de un tumor, coágulos de sangre, etc. como única forma de poder llegar al punto donde se encuentra el problema a resolver. 
A diferencia de lo que hacían nuestros ancestros, que solía ser una operación más ritual que médica, una vez realizada la corrección del problema la medicina actual vuelve a colocar el hueso en su lugar original y se cubre con el cuero cabelludo, que se cose en su lugar, haciendo que en poco tiempo todo vuelva a quedar unido, sin marca alguna de la trepanación realizada. ¡Menos mal...!


Rafael Fabregat Condill

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