Nadie nace sabiendo. Unos nacen totalmente en blanco y otros con un cierto conocimiento de inteligencia erótica que, lógicamente, puede mejorar hasta convertirse en un superdotado sexual. Porque ser y estar superdotado no es, como algunos piensan, cuestión de tamaño sino de saber qué hacer con lo que se tiene. Quienes lo consiguen "aprender" obtienen una mayor satisfacción para ellos y para sus parejas porque, se diga lo que se diga, el sexo es importante para la estabilidad de la pareja, especialmente en tiempos de alta intensidad. Cuando te haces viejo, ya es otra cosa. Posteriormente, con los años, la actividad sexual da paso a una madurez en la que el sexo es algo secundario, para finalmente desaparecer. Pero queda el cariño adquirido por años de placer compartido, y de complicidad en todos los pormenores de la relación, que no es poca cosa.
En toda relación y especialmente en la sexual, la comunicación y el entendimiento son fundamentales. Los psicólogos sexuales están preocupados por el escaso diálogo que hay entre las parejas de hoy. Está claro que en muchas parejas hay un grado de insatisfacción pero, lejos de buscar su corrección, niegan que tal problema exista y se deja sin resolver. Una pareja bien avenida es aquella capaz de satisfacer a su pareja sexual. Ese es el quid de la cuestión y al que llamamos "inteligencia sexual". Por lo tanto una persona sexualmente inteligente, no solo disfruta mucho más del sexo, sino que consigue que su pareja también lo haga. Tanto en hombres como en mujeres, el órgano sexual no es el más importante a la hora de ejercer el erotismo, sino que es el cerebro el que rige nuestra conducta sexual.
A diferencia de los animales, el ser humano no busca el sexo solo para la procreación, sino que busca también las sensaciones lujuriosas de su disfrute en pareja. De las 4.300 especies de mamíferos que hay en la Tierra, los humanos somos diferentes en lo que respecta al tema sexual ya que para nosotros el sexo nio es solamente un asunto de procreación y perpetuidad de la especie, sino que cumple una definida relación social entre la pareja. Para los humanos el sexo es también un diálogo físico, una relación, una actividad lúdica que, si todo va bien, une a la pareja de por vida. Claro que nuestro éxito o fracaso de pareja, depende de nuestra capacidad de satisfacer a la otra parte. Sin embargo son muchos los factores que determinan el éxito, entre ellos la educación recibida y las creencias morales o religiosas.
Para tener inteligencia sexual, los humanos no dependen de la suerte ni de la belleza física de cada cual, sino de las habilidades que se aprenden con el tiempo. No tiene relación alguna con la inteligencia del indivíduo, ya que muchas personas inteligentes sobreviven con una pasión mediocre e insatisfactoria con su pareja. Es ahí cuando la comunicación juega su papel más importante. Tu pareja debe saber lo que te gusta y lo que te desagrada y en base a ello ir mejorando cada día la relación sexual. Son muchas las personas que tienen la sensación de no conocer a sus parejas y ese listón solo es posible salvarlo por medio de la comunicación. Nadie que vive en pareja debería sentirse así. Como en todas las cosas de la vida nadie nace aprendido y cada uno de nosotros tiene que ir averiguando y puliendo los defectos sexuales.
La educación sexual no es algo baladí y una gran mayoría pasa por la vida sin percatarse de su ignorancia y limitaciones. Para un buen aprendizaje es fundamental conocer nuestro propio sexo. Qué nos atrae, qué nos excita, qué preferimos y qué nos plantea dificultades. Nuestro cuerpo no es perfecto y necesita educación. Lo que se ve en películas o móviles no sirve en absoluto y son muchos los factores que intervinen en el éxito o fracaso de una relación. Fundamentelmente hay que abrirse a los demás. Ponerlo fácil. Para disfrutar hay que saber lo que le gusta a la otra persona y no tener problema alguno en dárselo con afecto y sinceridad. Son muchos los que, por una mala enseñanza sexual, no actúan con sinceridad, sino con una vergüenza mal entendida. Y finalmente decir que dormir desnudo son todo ventajas.
Rafael Fabregat Condill
No hay comentarios:
Publicar un comentario