Esto no es nada, para lo que hemos de ver... Ciberperros parlanchines y hasta compositores, no son otra cosa que robots que ayudarán a personas que viven solas y cuya perfección será en poco tiempo tan elevada que se convertirán en el mejor compañero y ayudante que una persona solitaria pueda tener. Maravillas que ya casi están ahí, a nuestra disposición. Llegarás a casa, tras un largo día de trabajo y tu robot te abrirá la puerta, te preguntará cómo te ha ido el día y te llevará tus zapatillas hasta el sofá para que descanses un ratito, mientras te prepara una cervecita o lo que acostumbres a tomar, como el más competentes de los mayordomos. Este es el mundo que nos espera a la vuelta de la esquina. Tan a la vuelta que ya están produciéndose en masa, ya que en España siempre vamos un poco rezagados.
Hace veinte años esto era el futuro, pero en tan corto espacio de tiempo ya se ha convertido en realidad. ¡Hay que ver a que velocidad está cambiando el mundo!. La compañía japonesa SONY y naturalmente muchas otras, están perfeccionando a marchas forzadas, robots para todas las necesidades industriales y domésticas. Es el presente, o un futuro inmediato, que empecemos a ver en muchas casas este tipo de aparatos con voz ajustable a nuestro gusto y manera, con un lenguaje exquisito y que, si lo deseas, te podrá hacer cualquier tarea doméstica de la casa. Incluso ayudar a tus hijos en los deberes y jugar con ellos al terminar el trabajo, puesto que estará dotado de todo tipo de conocimientos de la inteligencia artificial. Si mucho me apuras, hasta servirte de partener si eres soltero.
Tener en casa robots domésticos, que hagan buena parte del trabajo del ama de casa, será sin duda el mayor logro, jamás imaginado. Pero para eso tiene que perfeccionarse el lenguaje y el entendimiento de las órdenes recibidas lo cual, por muy complejo que nos parezca, parece ser que ya está conseguiéndose. Los últimos trabajos de perfeccionamiento han sido el reconocimiento de la voz de los miembros de la familia, ya que las órdenes las cumplen todas a la perfección. Sin embargo hay que recordar que es una máquina, equipada con una serie de ordenadores que le permitirán hacer lo que de él se espera. Lógicamente el robot no será nunca un miembro más de la familia pero sí un ayudante perfecto que jamás te hará un trabajo mal hecho y siempre estará dispuesto a hacer cuanto le pidas. Un chico obediente y tan bien hablado como tu le enseñes a ser.
Rafael Fabregat Condill
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