La gente no se priva de nada y siempre curiosa adquiere cuantos adelantos le ofrecen. Ahora la moda es el entretenimiento digital, o sea, ver lo que no existe y pasartelo igual de bien como si existiera. Se trata de dispositivos digitales y tecnologías inmersivas que crean experiencias de ocio, placer y evasión de la realidad. No está...¡pero tú lo ves y lo sientes! ¿Quién da más?. Es la evolución de los juegos tradicionales que han pasado a ser una "realidad" palpable. Con estos visores no solo mandas sobre los jugadores, sino que puedes ser uno de ellos, ya que la computadora te permite la interacción total con el entorno del juego. Y lo que es mejor: El contenido, a la carta. Cualquier experiencia está a disposición del usuario.
Cualquiera puede ser el mejor boxeador, el mejor corredor de rallys, el mejor tenista y todo aquello que te propongas. Sin salir de casa y sin salir magullado de la experiencia, con la posibilidad de jugar en pareja o grupo. A quien te mire le parecerá que te has vuelto loco, pero no pasa nada... Virtualmente estás practicando algo, de lo que solo tú eres consciente. El tema parece una tontería, pero lo cierto es que está moviendo millones de euros, cada día. Por mucho que nos parezca una solemne tontería, el ocio virtual es una de las áreas de la economía que más sorpresas puede experimentar en un futuro cercano. Eso sin contar en los beneficios que puede generar a quienes la produzcan.
Como sucedío a principios del siglo XX con el cine, se trata de crear un entretenimiento y sensaciones que nada tienen que ver con la realidad. Mundos de ensueño a los que trasladar a los clientes. Incluso es mejor, ya que se disfruta más directamente, mediante el estímulo y a través de los sentidos. En principio produjo terror entre los empresarios del ocio, pensando en la pérdida de clientes, pero la realidad fue que en nada interfiere. Más bien, al contrario de lo que pensaban, estos usuarios acuden igual o más a todos los negocios del ocio, al considerar que están mejor preparados para ver en directo lo que ya han experimentado virtualmente.
De momento las consolas son las que han cosechado el mayor éxito, pero los demás juguetes tecnológicos están ahí, a disposición de los más osados. La diferencia con la realidad es prácticamente nula, ya que al poco de empezar el juego, nuestra mente penetra en la pantalla y te hace vivir la experiencia como propia. Es el realismo que últimamente consiguen estos aparatos. La capacidad de cálculo de los nuevos ordenadores y componentes electrónicos ha reducido el tamaño de los interfaces, lo cual no ha conseguido todavía evitar el uso de las gafas de inmersión. El problema es siempre el mismo y es que las opciones que te permiten introducirte en mundos de realismo total, requieren una inversión que no todos pueden pagar.
Cosas como las de la foto, pero en calidad virtual, pueden estar en tu casa si pagas lo que valen, ya que la creación de personajes ficticios, en tres dimensiones, que saltan al mundo real, realizando funciones propias de seres de carne y hueso, ya está ahí. Estas ilusiones casi palpables son adecuadas para gente que vive sola y le gusta la fantasía, ya que son estéticamente bellezas deslumbrantes, que pueden darte las noticias del día pero también bailar y hasta ofrecerte actividades subidas de tono. Que nadie lo dude, en tecnología de ficción, esto no ha hecho más que empezar pero, como siempre, todo lo bueno cuesta mucho dinero y solo estará al alcance de los más ricos, aquellos que tener estas sofisticadas tecnologías a su disposición no les resulta de interés, puesto que tienen a su disposición la mejor realidad en carne y hueso.
Rafael Fabregat Condill
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