Hoy, 24 de Mayo de 2.026 y día de Pentecostés, siguiendo la tradición* la Virgen del Buensuceso, Patrona de Cabanes, ha sido devuelta a la que es su casa, en el ermitorio de Les Santes ubicado en el Barranc de Ritxer. Claro que eso de la "tradición" es en Cabanes un eufemismo, que todos se saltan a la torera. Históricamente y más concretamente desde el año 1.639, la Patrona de Cabanes sube al pueblo el sábado anterior al primer domingo de Mayo y tras las Fiestas Patronales y otros festejos, es devuelta a su ermita el lunes siguiente al Domingo de Pentecostés. Pero las tradiciones, siempre unidas a actos festivos, son cosas llevadas a cabo por la Iglesia, que actualmente están quedando en desuso. Nuevos personajes ocupan las parroquias de los pueblos y cambian las costumbres.
Antiguamente las tradiciones se respetaban y marcaban el ritmo de vida de los pueblos pero, en la actualidad todo eso ha cambiado y, como cáscara de nuez, flotan sobre las aguas de los ríos en una deriva constante. Resulta chocante que, en nuestro caso, haya sido un comunista, que para nada cree en este tipo de cosas, haya cambiado, con el beneplácito del cura párroco, la fecha de regreso a su ermita con la excusa de que los jóvenes están estudiando y en época de exámenes y no pueden acudir a esta fiesta campestre por ser en día laboral. Antiguamente lo tradicional era bajar a la ermita las collas de amigos, jóvenes y viejos, instalando un toldo en la pinada y haciendo entre todos una paella y posterior comida en plena montaña. Para más inri, también este acto ha sido prohibido por Bomberos y Medio Ambiente con la excusa del posible peligro de incendio.
En fin, entre todos la mataron y ella sola se murió. Intentando paliar el desaguisado el Ayuntamiento hace una paella monumental en la que todo el que quiera un plato de comida, puede pasar a recogerla sin coste alguno, pero eso no ha resucitado la Fiesta. Todos recordamos que "el Día de les Santes" era el día más importante del año para el pueblo de Cabanes y todos los vecinos, incluídos aquellos que por su edad u otras dificultades no podía bajar a la ermita. Pero, para tal eventualidad, al final de la tarde los que habían quedado en el pueblo salían con una silla a la puerta de sus casas y esperaban el paso de los romeros que ataviados sus carros con cañas recien cortadas y matas de arbustos del barranco de Ritxer, cargados de vecinos bien comidos y mejor bebidos.
Estas gentes desfilaban por las calles más importantes de la población, con carros y tractores repletos de gente, en busca de todos lo bares, donde era típico y tradicional que les obsequiaran con una ronda de bebidas totalmente gratuítas. Con todo eso, desde primera hora de la mañana, con la despedida de la Virgen y hasta el regreso de los romeros a la población, el día era una fiesta contínua que no acababa hasta la noche cerrada. ¡Una verdadera lástima!, pero así es la vida en este mundo. Hay cosas, como el peligro de incendio, que puede tener una explicación al impedir que las collas, que han bajado a devolver a la Vrgen a su ermita, no puedan hacer su paella, pero también es cierto que durante los 387 años que se lleva a cabo esta celebración, jamás ha habido un incendio.
En cuanto al cambio de día, "para que los jóvenes estudiantes puedan participar", jóvenes los ha habido siempre y el que ha podido ir ha ido y el que no ha podido ir se ha quedado en casa. De todas maneras esta fiesta no ha sido nunca de jóvenes estudiantes. Prueba de ello es que, pese a tales cambios, e incluso habiéndose puesto un autobús gratuíto, al servicio de quienes no pueden bajar a la ermita por sus propios medios, este día no es ni sombra de lo que fué. Entre unos y otros se han cargado la "Fiesta más importante de Cabanes". El por qué, es fácil de adivinar: HAN ACABADO CON LA TRADICIÓN. El político que propuso estos cambios nada sabía puesto que pocas veces, o ninguna, ha participado de esta Fiesta, pero el cura que lo apoyó debería saber que las tradiciones son el pilar fundamental de las fiestas religiosas y sin tradición no hay religión ni practicantes.
Rafael Fabregat Condill


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