Sentimos informar que muchos son los medicamentos que hay para paliar los efectos del SIDA, pero ninguno definitivo. Lo que la medicina ya ha conseguido es eliminar la transmisión, que ya es mucho, pero los enfermos siguen con su enfermedad. Son cerca de 50 años la fecha en la que la enfermedad fue descubierta y muchos los logros conseguidos, pero ninguno ha conseguido erradicarla. Lo importante, eso sí, es que la mortalidad está casi desaparecida y que los pacientes pueden hacer una vida practicamente normal. Con su medicación, claro está, pero normal, siempre y cuando sigan al pié de la letra las indicaciones prescritas.
Los científicos y la industria farmaceútica no paran de investigar la enfermedad y sus posibles soluciones para erradicarla, pero todavía no está conseguido del todo. De todas formas bueno es el haber conseguido dejarla en estado latente, sin infectar a nadie y con la sola preocupación de no abandonar los tratamientos. Pocas enfermedades han sido investigadas con tanto interés y aunque son millones los afectados, ya casi nadie se muere por ello. La garantía de su eficacia se basa justamente en eso: en tomar la medicación de forma correcta. Los efectos positivos de los fármacos pierden su poder si dejas de tomarlos.
El problema mayor de estos tratamientos es la toxicidad de los mismos ya que a largo plazo pueden aparecer efectos secundarios como la pérdida de grasa en muchas partes del cuerpo y otros problemas hematológicos con riesgos cardiovasculares pero que, bien tratados, pueden permitir una vida relativamente tranquila. Es una enfermedad muy exigente, que precisa no olvidar nunca de tomarse la medicación, ni aún siendo asintomático. De hecho, pasado un año, solo la mitad de los pacientes la toma correctamente. Pero el mal sigue latente y puede despertar, dando por perdidas las mejoras conseguidas con el tratamiento.
Rafael Fabregat Condill
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