Siempre se ha dicho que la profesión médica nunca acaba su tiempo de aprendizaje pero en este momento eso es más cierto que nunca, y muy especialmente en cirugía. La robótica ha entrado también en los quirófanos, donde ya son pocos los casos en los que el cirujano abre al paciente a fin de acceder al órgano dañado. Ya no es necesario, lo cual redunda en la eficacia de la operación y en su evolución posterior ya que, si no hay herida, la recuperación es rapida. Yo mismo, al que operaron la pasada semana, para extirpar una próstata del tamaño de una naranja, me pusieron sobre la mesa de operaciones y desaparecieron todos de mi vista. Tan aburrido que, al regresar allí médicos una hora después pregunté si habían marchado a merendar. Respondieron que ya estaba eliminada y que la habían sacado por el pene.
Y yo, que estaba despierto puesto que la anestesia era epidural, sin enterarme ni ver a nadie cerca de mí. ¿Donde estaban?. No lo sé. Pero yo no ví a nadie, ni cerca ni lejos. Me sentía completamente solo en aquella habitación fría y desangelada. Solo mirar la lámpara de cirugía podía distraerme. No fue una operación robótica, sino otra a la que llaman enucleación, pero poco importa el nombre. Se trata de introducir por el pene un láser resectoscopio, una óptica de cámara, una luz, un aspirador de fluídos y un sistema de irrigación que lava los restos y el sangrado con agua salina. ¿Todo eso por el pene?. Pués sí, todo eso, y yo sin enterarme. ¡Benditos adelantos médicos!. La enucleación, elimina completamente las partes dañadas y preserva el resto de tejidos para mantener la relación sexual y continencia de orina. Acabó lo de mojarte patas abajo los pantalones.
¡Al día siguiente me fuí con la familia al completo a almorzar al restaurante Navarrete...!
¿Se puede pedir más?. Pero, claro; eso tiene un precio que el estudiante de medicina debe pagar. Ese precio es que cada día estudiar medicina resulte más complejo, y no es de extrañar, ya que los adelantos llegados en corto espacio de tiempo requieren del estudiante un sacrificio que solo desde la auténtica vocación es posible resistir. La cirugía es justamente la parte más adelantada de la medicina ya que en poco más de dos décadas han sido varias las formas de actuación implantadas para este problema en concvreto y, como de costumbre, la cosa sigue y sigue. Los estudiantes trabajan con modelos y tejidos virtuales, pero con los aparatos que en un futuro tendrán que lidiar. Solo así podrán tener resultados favorables desde la primera intervención. ¡GRACIAS!
Rafael Fabregat Condill
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