No entiendo el por qué de tanta masificación. Ya sabemos que cada día somos más y que este mundo está empezando a saturarse de forma irreversible pero, ¿qué necesidad hay de que se viva en ese abarrotamiento de personas y cosas, entre millones de vehículos y aire contaminado?. En fin, supongo que, como siempre sucede, será una cuestión económica pero habrá otras maneras de vivir, menos apelotonados y respirando un aire mejor.
No creo de ninguna manera que no haya soluciones mejores para trabajar y, sobre todo, para vivir. Somos muchos, ya lo sé, pero el mundo es grande y hay millones de m2 de espacio útil en mejores lugares donde poder ganarnos la vida y construir nuestra casa sin tener que estar dando codazos todo el día, unos a otros.
¿Es que nos hemos vuelto locos?. ¿Cuantas horas de vida se pierden en esos atascos interminables?. El auge económico de ciertas ciudades pagan un precio medioambiental terrible y, por lo visto, nadie hace nada por evitarlo. Ciudades como Shanghai (China) es cobijo de 30 millones de personas y por si fuera poco, a la contaminación de los vehículos que se mueven cada día por sus calles, se queman 10 millones de toneladas de carbón al año. ¿Cómo puede respirar allí la gente?. Pues bién, si estas cifras les parecen escandalosas, resulta que, según las previsiones, esto no ha hecho más que empezar ya que el país está abandonando el campo y todos marchan hacia las ciudades para mejorar (?) su vida, Será para ganar algo más de dinero, pero no para vivir mejor.
Y como Shanghai, está Bangkok, HongKong, Singapur y un largo etcétera. La información está a la orden del día y nadie quiere seguir trabajando la tierra para no ganar nada. El flujo migratorio hacia las ciudades, procedente del campo y es imparable. En el mundo occidental este crecimiento sucedió a lo largo de los años, siglos quizás, pero en Extremo Oriente este hecho, además exagerado, ha sucedido en poco más dos décadas, debido a la globalización que el mundo ha llevado a cabo. El bajo coste de la mano de obra ha traslalado a esta parte del mundo la fabricación de todo lo que el resto del planeta necesita y, aunque se ha llegado a cotas muy altas de mecanización, toda la mano de obra es poca y la gente está abandonando el campo, en busca de mejores salarios. Y la contaminación se ha hecho insostenible.
No se sabe qué puede pasar a largo plazo, ya que el campo es el que nos produce la comida que todos necesitamos para vivir. De todas formas también en eso han llegado las técnicas más avanzadas, hasta el punto de que las hortalizas se producen sin tierra. (?) Sí, sí, lo han leído bién. Con una pequeña maceta e incluso sin ella, las plantas viven y producen alegremente, ya que el sustento que necesitan lo reciben junto con el agua, por medio de canales o riegos por aspersión. Una lluvia que les refresca, al tiempo que les aporta todo el alimento que necesitan. La ciencia ficción está convirtiéndose en palpable realidad a marchas forzadas. Si el mundo no revienta antes de tiempo, no se sabe donde iremos a parar, porque todos estos adelantos científicos están también presentes en la tecnología armamentística.
Nuestro mundo tiene sus límites y la superpoblación no solo está presente en las grandes ciudades. Los pequeños pueblos tampoco paran de crecer y el antaño pueblo tranquilo donde todos los vecinos se conocían y saludaban a cada paso, está también desapareciento. En poco más de una década los pueblos, antes rurales al 100%, han doblado su población y ya casi nadie vive del campo. Hasta las fincas de naranjos, presentes en nuestro litoral, están abandonándose por falta de rentabilidad. La mano de obra sin cualificación alguna, procedente de África y del Este de Europa, lo está saturando todo. Nada podemos decir al respecto, pues todos tenemos derecho a buscar un mundo mejor que aquel en el que nacimos. Por mucho que creamos que España es uno de los países afortunados, también los españoles buscan en otros países mejores condiciones de vida. Una locura que nadie sabe cómo acabará...
Rafael Fabregat Condill
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