14 de marzo de 2026

3333/059- BELLEZAS QUE DAN ASCO.


Ya sabemos que hay gustos para todo pero, ¿A quién no le gustan las mariposas habiendo como hay de mil formas y colores distintos?. ¡Me encantan!. Tan frágiles y tan potentes a la vez... Van de flor en flor, alimentándose del nectar de todo tipo de flores, tan bellas como ellas. Sin embargo son uno de los animalitos más traidores que existen. Mientras van alimentándose del nectar de las flores no pasa nada, pero a ellas les gustan otras cosas y además han de reproducirse, motivo por el cual han de encontrar pareja y después encontrar el lugar adecuado donde depositar sus huevecillos. ¡Ahí está el problema!. Y es que esos huevecillos son después orugas que se comen las cosechas del agricultor y todo lo que encuentran. Para gente joven, que pueda no saberlo, podríamos decir que las mariposas son "inmortales".


Está clAro que la palabra "Inmortales" habrá sonado a guasa, pero algo hay de cierto en ello ya que, si el tiempo es propicio, se trata de un ciclo de vida constante y eterna que empieza con esos huevecillos que ya adultos, comen sin parar a fin de alcanzar el estado de gracia que, para ellos, es pasar por la vida disfrutando de todo sin haber un final absoluto. En este mundo nadie vive eternamente y cada ser vivo nace, se reproduce y muere, pero no acaba de ser así, en lo que a las mariposas se refiere, ya que para ellas es justamente el comienzo del camino. Como hemos dicho antes, los huevecillos que pone la mariposa nacen y, para desesperación del agricultor, se ponen a comer como si no hubiera un mañana. Su madre, la mariposa, no los ha dejado en cualquier sitio, sino donde está la comida que a ellos les gusta.


No me dirán que las orugas no son también bonitas, pero al agricultor le parecen repugnantes y las llama "plaga", seres malignos que se comen su cosecha, así que, si está en sus manos acabar con ellas, no tengan durá que matará a todas las que pueda. Pero, claro, algunas siempre se escapan y cumplen su ciclo de vida, que no es otro que hartase hasta la saciedad a fin de poder convertirse en una crisálida. Para llegar a ese paso, y a medida que va engordando, cambia varias veces la piel. Cuando está a su máximo tamaño, deja de comer y busca un lugar discreto donde transformarse, formando esa cubierta protectora llamada crisálida. La duración  de ese estado depende de la variedad y del clima donde se encuentre. Unas están unas semanas y otras pasan todo el invierno en ese estado.


Finalmente renace, ya transformada en mariposa, y emerge de la bolsa protectora para iniciar otra vez el ciclo vital, es decir: aparearse y poner los huevecillos que se convertirán en orugas. No en balde los agricultores están hartos de ellas... (Mariposa, huevecillos, orugas, crisálida y otra vez mariposa). El agricultor es también amante de la naturaleza y le agrada ver volar a las mariposas. Lo que no le agrada tanto son las orugas que éstas producen ya que se comen el fruto de su trabajo, pero así es la vida. Las orugas nunca son bienvenidas, pero una cosa trae la otra. Nada hay perfecto en este mundo. Sin ese comer desmesurado, no podrían cumplir con el ciclo vital de transformarse nuevamente en hermosas mariposas.

Rafael Fabregat Condill

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