Los oleoductos invaden la tierra. Ahora resulta que Alaska (EEUU) es un enorme depósito de petroleo. Su presidente actual (TRUMP) ambicioso donde los haya, emprende una guerra contra Irán para apoderarse de su petróleo y resulta que su país es el mayor productor del mundo. Ya no hablemos de los cientos de pozos que hay en Texas, ya que tan solo en Alaska se estima que todavía les queda una reserva natural de 11.600 millones de barriles. Siempre lo pensé... "Un día se pondrá al frente de uno de los países más ricos, un loco de atar y volaremos todos por los aires". Pues bueno, en eso estamos. Estados Unidos es una máquina devoradora de petróleo y siempre necesita hallar mas pozos de donde extraer crudo. Nunca tiene bastante. Y los oleoductos van de aquí para allá abasteciendo la demanda industrial.
Cuando hablamos de jefes de estado problemáticos, siempre miramos hacia Rusia y Corea del Norte, pero en todas partes hay de todo y justamente por eso también en Estados Unidos hay elementos de ese mismo calibre. Quizás no muchos, pero es que con uno ya basta para romperlo todo. Lo que parece increíble es que en un país tan adelantado como ese, la gente le haya votado por segunda vez. Se ve que con una no tuvieron bastante. Claro que ese personaje no es culpable de ser como es. Los culpables son quienes lo pusieron ahí, lo cual demuestra una vez más que el dinero todo lo puede. Primero fue la fiebre del oro, reduciendo a los nativos y encerrándoles en terrenos que para nada valían a fin de apropiarse del vil metal, y ahora es el petróleo. Personajes de esa catadura nunca faltan y hoy, en pleno siglo XXI, ahí los tenemos, al pié del cañón (nunca mejor dicho).
Matan o expulsan a los dueños de la riqueza y se apropian de lo que no es suyo. Antes, en esos mismos lugares tales fechorías se pagaban con la horca. Ahora con la llegada de la Democracia ha llegado la libertad para todos los libertinos. En Alaska enormes bosques de coníferas son esquilmados y sustituidos por pozos, con o sin permiso de los propietarios del terreno. El petróleo, que dicen que cada día es más fácil de sustituir por energías limpias, resulta que da la impresión que será capaz de acabar con el mundo. Hay que poner mucho cuidado a la hora de votar a nuestros representantes. Hay demasiados lobos sueltos... Los americanos son demasiado ambiciosos, ojo pues con ellos. Norteamérica se ha convertido en una máquina insaciable de petróleo y el resto de reservas mundiales le hacen falta.
Hay que tener en cuenta que EEUU consume más de 20 millones de petróleo al día y su presidente no está dispuesto a frenar su consumo, en aras de ganarle el pulso industrial a China, pero mucho me temo que no lo conseguirá. En un principio las más grandes zonas petrolíferas de su país son Reserva Natural, pero eso se lo salta de un plumazo, o con un rotulador de trazo grueso. El presidente Bush ya quería perforarlo, pero no le dejaron. El actual presidente, no tiene problema con esas minucias y se lo lleva todo por delante. Antes fue Irak y ahora es Irán, pero mucho me temo esta vez ha tocado hueso. Los iraníes estaban más que hartos de los ayatolás, pero los misiles norteamericanos todavía les han gustado menos, puesto que no son nada selectivos. Donde caen, arrasan todo lo que pillan.
Y siempre es por lo mismo: la maldita ambición de quien tiene el poder y el "no querer bajarse del burro". Alaska se perforó para solucionar la problemática de las industrias petroleras que no estaban bien abastecidas. Ahora miles de kilómetros de tuberías a cielo abierto recorren Estados Unidos por todas las rutas que sean necesarias, sean bosques o tierras de pasto y cultivo. Ello ha dado paso a pueblos enteros de contenedores, habilitados como casas para los trabajadores del crudo y en esos mismos contenedores están todos los servicios necesarios: casas, farmacias, bares, tiendas, hoteles y hasta cines y hospitales. Algunos se preguntarán el por qué de vivir de esa manera... La respuesta es clara y muy simple: los grandes sueldos que cobran estos trabajadores del petróleo lo justifican todo.
A Estados Unidos no le es suficiente. Así es el ser humano, ambicioso hasta la médula, sin tener en cuenta que, a este paso, cuando acabe el presente siglo apenas quiedará una gota del preciado líquido. Ellos dicen que no luchan por eso, sino por la Democracia y la libertad de las mujeres iraníes, pero la verdad es otra. ¡Mientras haya una sola gota, será nuestra!. Y ya está dicho todo. ¡A las buenas o a las malas!. Y se quedan tan frescos. Mucha de esa gente que están trabajando en el petróleo lo tiene claro... No hace fata ser una lumbrera para saber que esto tendrá un final y esa será la salvación del mundo, si no lo hemos destrozado antes. Energías limpias las hay, pero el petróleo es mas barato así que, mientras quede algún pozo donde chupar, allí estarán los leones del desierto para llevárselo a su casa.
Rafael Fabregat Condill
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