29 de noviembre de 2025

3288- LA COCAÍNA A RAYA.


Este tipo de droga, no es nada nuevo. Como muchas otras, forma parte de la vida de los humanos desde hace más de 5.000 años. Es un arbusto cuyas hojas ya se masticaban por  los pobladores de Ecuador y Perú 3.000 años antes de nuestra Era, como forma de resistir mejor la altura de sus zonas de biogeografía. Simplemente era necesario adaptarse o migrar y si la tierra era fértil... ¿por qué abandonarla?. Se trataba simplemente en adaptarse a la vida en altitudes severas, como antes lo había hecho el mundo vegetal que a tales alturas existe. Si algo tiene de bueno el ser humano, es justamente su capacidad para pensar y adaptarse a un entorno en principio hostil. En fin, ese fue el comienzo de su uso, casi masivo.


Cinco milenios después, la capacidad humana fue aumentando y la pasta blanca que se extrae de sus hojas secas sufrió un proceso de adulteración química que provocó un grave problema de salud pública por su efecto estimulante del sistema nervioso central y de consecuencias muy peligrosas. Su uso es en principio gratificante puesto que aumenta la excitación del indivíduo y su disfrute del momento. Sin embargo el problema es la adicción que conlleva su uso, ya que el indivíduo necesita cada vez mayor cantidad para acceder a los mismos resultados. Ese es el problema de la adicción. Tras varios usos el cuerpo, ya acostumbrado a su ingesta, necesita más cantidad para lograr el mismo o menor efecto.


Afortunadamente los mayores ya se percataron de ese efeto negativo y fueron abandonando poco a poco su consumo. Actualmente son los jóvenes los que se enganchan al uso de la cocaína. Y más aún aquellos que son de naturaleza apocada y se sienten apartados de los círculos más elitistas. El éxito de esta sustancia está justamente en el efecto  de euforia y verborrea que no te es natural. De repente eres más hablador y chistoso. Sientes más energía y claridad mental pero, ¡ay amigos!. Esos efectos agradables e inesperados tras el primer consumo, se vuelven contra ti pasados treinta o sesenta minutos, según la forma de uso, tras los cuales llega el cansancio, la fatiga y la irritabilidad. Eso si no se suman las náuseas, vómitos y dolores musculares.


¿Qué hacer en ese momento?. ¿Desaparecer con el rabo entre las piernas, o tomarte otra dosis de esa u otra sustancia para renovar las energías perdidas?. Esa es la gran pregunta en la que caen todos. La desgraciada respuesta es la adicción. Tras ese tiempo en el que te sientes el rey de la fiesta, no quieres marcharte a tu casa a llorar tus malestares. Quieres seguir, una vez más, siendo el número uno del lugar, aún a sabiendas de que es malo para ti y, además, son muchos los que, como tu, se sienten con la misma fuerza y seguridad. No eres, como tu pensabas, el rey de la fiesta, ya que en ese mismo lugar hay muchos que sienten lo mismo que tu y ello puede conducir a peleas sinsentido, por un protagonismo que no es de nadie. Solo es, si acaso, de aquel que te vende la droga.


Afortunadamente, repito, solo entre los jóvenes crece esta lacra de la sociedad. Los mayores que pudieron abandonar su uso, ya lo hicieon tiempo atras. Ahora son los jóvenes quienes mantienen en alto el testigo. Con suerte y sufriendo lo suyo, algún día también ellos lo podrán abandonar, pero después de perder parte de su salud y gran cantidad de su dinero. Para ser feliz no hacen falta drogas ya que con una vida normal y ordenada también se puede alcanzar. Es una tontería resurrir a las drogas para pasarte bien una noche de fiesta. Para conseguirlo solo es necesario tener salud y encontrar la compañía adecuada según tu personalidad. Con la droga solo puedes perder la primera e impedir que encuentres la segunda. Las dos son importantes para ser feliz. No las desaproveches. 

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