
Los altos mandos de la orden se burlaron de él aceptando el reto, pidiéndole que no tenía que ser un libro cualquiera, sino el más grande jamás conocido y que debía contener la Biblia y toda la sabiduría humana. Aquellos benedictinos eran apodados "los monjes negros", por ser una orden que juraba votos rigurosos de obediencia, ayuno, castidad y privaciones de toda índole. Bajo tan férreo régimen estaba Germán, un monje vanidoso que incumplía frecuentemente sus votos hasta el punto de ser condenado a muerte. El castigo ejemplarizante se llevaría a cabo a primera hora del día siguiente y consistiría en morir emparedado vivo. Sin embargo, según la leyenda, un pacto con el Diablo le salvó la vida.

Prometiéndoles que se trataba solamente de un préstamo personal, los supervivientes le cedieron la obra a cambio de una ayuda económica pues habían quedado en la ruina más absoluta.
El libro salió del monasterio el 4 de Marzo de 1.594, llegando a Nymburk el día 16 del mismo mes, quedando incorporado al "Gabinete de las Maravillas". En la Corte del extravagante Rodolfo II había científicos de todas las materias y una legión de magos, profetas y alquimistas. Pero incluso en ese ambiente Rodolfo escondió la obra a fin de que nadie pudiera decir que trataba con el Diablo. Era a escondidas cuando ojeaba sus páginas esperando encontrar algún mensaje oculto. Aún así, su secretario Jan Huberus anotó en 1597 haber examinado este libro con la benevolencia de su imperial majestad. Ante el saqueo de las tropas suecas y la caída de Rodolfo II, la Corte y parte de sus colecciones pasaron de Praga a Viena, no así el "Codex Gigas" que fue parte del botín llevado a Estocolmo por los suecos.
Cristina de Suecia ordenó inmediatamente que el libro fuera llevado a la biblioteca de su castillo. La Universidad de Estocolmo, ciudad que todavía alberga esta obra, calcula que serían necesarios 30 años para escribirla, si tuviera que hacerlo una sola persona. Teniendo en cuenta la uniformidad del estilo que contiene tanto en prosa como en dibujos, se considera que efectivamente fue una sola persona quien lo hizo. Para los estudiosos, pero también para los simples curiosos de la Historia, la Biblioteca Nacional de Suecia ha subido a internet el "Codex Gigas", en alta resolución y con todo lujo de detalles a fin de que cualquiera pueda estudiarlo o simplemente echarle un vistazo. Con este gesto el gobierno sueco espera que alguien pueda contribuir a que se encuentres detalles o códigos ocultos.
RAFAEL FABREGAT
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