El que hoy nos ocupa, Monasterio de Santa María de Monfero, es uno de esos emblemáticos monumentos repletos de Historia y ya con algunas partes en completo deterioro o casi en estado ruinoso. Está claro que a nadie le gusta esto, pero el mundo se mueve por el sistema de prioridades y, sin una economía boyante, casi resulta justificado que ciertas cosas caigan en el abandono. Lamentable, pero es lo que hay. Monfero es un pueblo de unos 2.000 habitantes, situado en la 'Comarca del Eume', provincia de La Coruña (España). Como sucede en muchas partes de Galicia, buena parte de la población vive dispersa o en pequeñas aldeas. Con apenas 170 Km2. de superficie Monfero tiene siete parroquias y es en la de San Fiz (Félix en castellano) a la que pertenece el monasterio de Santa María de Monfero.
Su visita es sumamente fácil a partir de la localidad de Pontedeume, de la que dista 21 Km. y también desde la ciudad de Betanzos. De hecho son muchas las visitas que recibe.
El Monasterio de Santa María de Monfero pertenece a la Orden del Císter y parece ser que fue construido sobre algún oratorio o pequeña iglesia del siglo X.
Este monumento del pasado glorioso románico y barroco, fue fundado en 1134 por la noble familia de Alfonso Bermúdez y su sobrino Pedro Osorio, con la colaboración del rey Alfonso VII que incluso colocó personalmente la primera piedra. Sus ruinas nos muestran claramente la grandeza que este Monasterio tuvo en otro tiempo, pero todo tiene su fin. Monfero no tuvo suerte. Destinado unos años atrás a ser convertido en balneario, con una inversión de 15 millones de euros, finalmente no se llevó a la práctica.

Durante el siglo XVIII y hasta entrado el XIX los lugareños se niegan a pagar las rentas a los abades y organizan protestas en las que se resalta la riqueza del clero y el hambre del campesinado. Se produce entonces la invasión francesa, cuya presencia favorece que la comunidad religiosa tenga que paralizar muchas de sus previsiones. El final de este monasterio, como Abadía Cisterciense, llega en 1920. La Extinción de Monacales, que exclaustra a todos los monjes del reino y que, aunque intentan volver tres años después, ya se encuentran con un monasterio inhabitable, desmantelado por la rapiña del campesinado. En 1835 se produce la definitiva exclaustración de Santa María de Monfero y en 1854 el Cardenal Arzobispo de Santiago de Compostela distribuye por las parroquias próximas los retablos mejor conservados.
Hay varios intentos de recuperación del monasterio a finales del siglo XIX, pero todos resultaron infructuosos. Con la llegada de la II República de 1931 es declarado monumento histórico-artístico. En la década de 1950 fracasa un intento de trasladar la fachada a la nueva iglesia de San Pedro de Mezonzo, por lo que unos años después se llevan a cabo diferentes trabajos de restauración del conjunto. Viendo el deterioro imparable, en 2003 el arzobispado lo cede a la Junta de Galicia que de inmediato convoca un concurso de ideas que permitan la rehabilitación del edificio y su conversión en hotel-spa de lujo. Una vez más Monfero no tiene suerte pues, ya con todo prácticamente adjudicado, llegó la crisis económica y todo quedó paralizado.

RAFAEL FABREGAT
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