Son las cosas del amor y muy especialmente en tiempos de juventud, porque hay cosas que yo no entiendo ni entenderé nunca. Bueno, sí las entiendo pero no quiero entenderlas. Me refiero a las cosas que hacen algunos vejestorios que, con muchas décadas a sus espaldas, pretenden hacernos creer que su ensalada amorosa está confeccionada con tomates maduros y lechuga tersa y crujiente. Son los bailes de San Valentín para jubilados situados más allá de la séptima década de su vida y en los que, no se sabe a santo de qué, algunos descerebrados contratan incluso Striper (masculino o femenino) en una cena-baile que se supone alegoría del amor.
Acostumbrados desde hace años a no beber más que agua, a la segunda copita de vino alguno de estos 'vejestorios' presume de tener una vida sexual plena y satisfactoria, olvidando que quienes les escuchan también tienen la misma edad que el orador y que todos ellos son sabios por viejos, que no por haber cursado estudios universitarios. Mira lo que pasa en tu casa y sabrás lo que pasa en la de tu vecino...
La vida enseña mucho, tanto que si a día de hoy tenemos problemas para aguantar todo lo que nos cae encima, imaginad que sería en el caso de tener una segunda existencia. Pero, en fin, vayamos al meollo de la cuestión... Se acerca la fiesta de San Valentín. Es el próximo martes pero, con toda seguridad, se celebrará este próximo fin de semana. Una fiesta inventada por los 'listos' para hacer gastar el dinero a los 'tontos', pero si es para bien...


Casi siempre se trata del móvil, de la música, etcétera. La noticia hace incapié en el hecho de que justamente el 'etcétera' es la más peligrosa de las distracciones. El consejo al respecto no puede ser más claro. Para el 'etcétera' saquen el coche de la calzada y busquen un lugar agradable para 'distraerse', con el coche ya aparcado. Parece obvio pero, es que hay cada despistado... De noche algunos incluso chocan con los coches que hay parados delante, al ponerse el semáforo en rojo. Con poca luz y el pensamiento en otra parte no ven el semáforo en rojo y tampoco la parada de los coches que les preceden. Ojo pues al dato porque el peligro es inminente. Incluso cabe la posibilidad de quedar embarazada 'por accidente'. En fin, un desastre. Los coches abollados, contusiones por aquí y por allá y algún resfriado. Tan poco que hubiera costado parar el coche en un bulevard arbolado... ¡Bendita juventud, que marcha rápido y nunca vuelve!. Los testigos que atendieron a los lesionados no aclararon a las autoridades el motivo del 'despiste'...
El caso es que las compañías de seguros tienen gran interés en saberlo puesto que, en según qué casos, no cabe indemnización. Solo en Madrid, la pasada noche un automovil atropelló a un señor en un paso de peatones, otro chocó con una rotonda y otro más contra un muro de contención. Todos ellos estaban haciendo 'manitas' mientras conducían por lo cual no cabe indemnización alguna ni está cubierto el 'daño a terceros'. Examinados los vehículos siniestrados, por las sustancias encontradas se constató que, en el momento del accidente, los conductores 'estaban en el Cielo'. Claro que eso no es nada. Peor resultado puede darse cuando, en el momento del accidente, se está circulando por carretera y consiguientemente a mayor velocidad.
Todo es mejor en el lugar adecuado pero, claro, si no se puede esperar...
RAFAEL FABREGAT
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