25 de junio de 2015

1804- EL PUENTE DEL BESO.

La historia es real lo cual no quiere decir que, con el paso de los siglos, se hayan añadido algunos aspectos legendarios. Estamos en Luarca, localidad del concejo de Valdés, en el Principado de Asturias (España). Un total de 5300 habitantes se reparten entre las calles de tan bonito pueblo de la costa cantábrica, a excepción de aproximadamente un millar que viven en otros enclaves del término municipal. Luarca es paso obligado para los peregrinos del Camino de Santiago y cuenta, como no, con el correspondiente albergue a 2 Km. de la población. Puerto pesquero y turístico de visita obligada para quienes acuden a Asturias a deleitarse de sus paisajes, de la famosa fabada o de su sidra sin igual.

El lugar está plagado de historia y de leyendas, siendo una de las más famosas la que concierne al "Puente del Beso".  
Como todos saben, en la Edad Media los mares que rodean España estaban plagados de piratas, principalmente turcos o árabes. El más famoso de todos ellos era el pirata Cambaral que se apoderaba de todas las naves que osaban traspasar las aguas bajo su control. El destino de aquellas gentes era extremadamente duro pues les robaba todas sus pertenencias y tras torturarles los asesinaba. Con respecto a las doncellas que pudieran albergar aquellos barcos, tras abusar de todas ellas, acababa vendiéndolas al mejor postor.

El temor a Cambaral era tan grande que ni los pescadores osaban ir a pescar, escaseando la comida entre sus familias. Varias veces el propio gobierno mandó naves para apresar a tan sanguinario pirata, sin resultado alguno. He aquí que en el pueblo de Luarca vivía entonces un caballero llamado Hidalgo, el cual se propuso capturar por su cuenta a tan peligroso pirata. A tal efecto preparó unas naves con su correspondiente tripulación y salió en su busca. El encuentro no se hizo esperar y pronto se enzarzaron a cañonazos, decantándose la suerte a favor de Hidalgo que acertó en la línea de flotación de la nave dirigida por el propio Cambaral e hiriendo gravemente al pirata.

Hidalgo tomó prisionero a Cambaral pero, como buen caballero, decidió curar sus heridas antes de entregarlo a la justicia. 
Como si de un invitado se tratara Cambaral fue alojado en una de las habitaciones de la mansión de Hidalgo y curadas sus heridas por su propia hija Asturiana
La belleza de la joven y las atenciones recibidas hicieron que Cambaral se enamorase de la joven, pero también ella de él. Descubiertos sus sentimientos, una pasión arrolladora nació entre ellos, buscando ambos la forma de huir allá donde nadie se opusiera a sus sentimientos. 
Una noche Cambaral y Asturiana quedaron citados junto al río Negro, que pasa junto al puerto de Luarca para desembocar a corta distancia donde el joven tenía a sus hombres esperándole con una de sus naves. 

Pero Hidalgo no estaba dormido como su hija pensaba e hizo acto de presencia en la playa cuando, abrazados, los enamorados se habían fundido en un beso apasionado. 
Ciego de ira desenvainó silenciosamente su espada y de un certero tajo cercenó las cabezas de los amantes. Los cuerpos abrazados cayeron al agua que poco a poco los fue metiendo mar adentro. 
Algunos años después en aquel lugar, que es desembocadura del citado río que pasa por dentro de la población, se construyó un puente que en recuerdo de aquellos enamorados se bautizó con el nombre de Puente del Beso y así sigue llamándose a día de hoy.

RAFAEL FABREGAT

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