Cristóbal Colón desembarcó en Antigua en su segundo viaje de 1493 y la bautizó con el nombre de Santa María la Antigua, de la misma forma que llamó Santa María la Redonda a la tercera en importancia. El extraño nombre de Barbuda se lo puso Colón a esta isla debido a las grandes "barbas" de líquenes que adornaban sus palmeras. Tras la llegada de españoles y franceses, sin especial interés, colonizaron estas islas los ingleses en 1667 descargando en ellas a un importante número de irlandeses que se dedicaron a llevar a cabo importantes plantaciones de azúcar con la ayuda de esclavos africanos.
Aunque la esclavitud fue abolida oficialmente en todas las colonias británicas en 1838, en Antigua y Barbuda persistió hasta la aparición de los Sindicatos en 1939. Antigua y Barbuda consiguió el estatus de miembro independiente de la Mancomunidad de Naciones en Noviembre de 1981. Las hermosas playas de estas islas han convertido al país en uno de los destinos turísticos principales y por tanto más prósperos del Caribe. Las islas tienen un clima tropical cálido, con temperatura suave durante todo el año. La tierra cultivable representa solamente el 18% y apenas tiene cultivos con riego artificial.

Una buena parte del resto viene de la agricultura (caña de azúcar, algodón y frutas) y de sus derivados, especialmente el ron (700.000 litros) y la manufactura textil. También se dedica al refino de petróleo y a la exportación de los derivados del mismo a los países próximos. La población actual de Antigua y Barbuda es de 90.000 habitantes aproximadamente, más de un tercio de los cuales viven en la capital Saint John. Un nuevo puerto permite el atraque de cruceros y barcos de gran calado.
La Catedral de Saint John's, iglesia anglicana y monumento principal de la Isla de Antigua, es la tercera construida sobre la primera cimentación, destruidas las anteriores en los terremotos de 1683 y 1745. A las puertas de hierro de la fachada sur de la Catedral, les cabe el dudoso honor de estar flaqueadas por pilares con las estatuas de San Juan Bautista y San Juan Evangelista, robadas en 1756 por el barco inglés HMP Temple a un navío francés que se dirigía la Isla Martinica durante la Guerra de los Siete Años. Históricos pero escasos restos de Fort James, baluarte que protegía el puerto de Saint John's de las frecuentes invasiones francesas que pretendían recuperar su antiguo territorio.
RAFAEL FABREGAT
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