Son millones los votos perdidos en el Partido Popular y muchos más los que se perderán si no se marcha usted a su casa y eso lo saben bien sus ministros y diputados.
Claro que... ¿quién se lo dice y quien se pone en su lugar en momento tan delicado como el actual?. Por culpa de tales actitudes y su debilidad ante los acreedores europeos, está matando de hambre a la población española y dejándola en la calle. Sí, sí, ya sabemos que está consiguiendo sacar a España del berenjenal en el que los socialistas del PSOE nos habían metido pero, ¿a qué precio y quien está pagando los platos rotos?. Porque no es justo que los que se enriquecieron con anteriores políticas, se salgan ahora de "rositas" mientras la gente de a pie paga las consecuencias de sus desmanes. Se ha olvidado usted que cada español tiene un voto y que tanto valor tiene el voto del pobre como el del rico.

La prepotencia, su prepotencia, no le ha dejado ver más allá de sus propias narices. Con su radical forma de actuar ha dado alas a enemigos, situando en el poder a radicales con ideas tan obsoletas e irracionales que se consideraban erradicadas, desde décadas atrás, en países democráticos como el nuestro. Extremistas con ideas como las de favorecer la venta ilegal callejera, pretender poner banderas gay junto a la bandera nacional, o impedir desahucios cuando no se pagan hipotecas o alquileres, están sustituyendo a las gestiones económicas de cualquier gobierno municipal que es la labor que se le supone a cualquier alcalde. Ese es el resultado de su gestión, porque mal está quedarse corto pero peor es pasarse como usted ha hecho.
Claro que su prepotencia y perdone tanta reiteración, le impedirá sin duda todo sentimiento de culpa por tales acontecimientos. No tenga la menor duda de que los derroteros hacia los que España se dirige son culpa de su mala gestión. Las deudas contraídas deben pagarse sí, pero no a cualquier precio. Usted ganó las últimas elecciones generales por culpa de la incompetencia y mala gestión de su antecesor, pero Ud. no ha sido mejor y no lo ha sido porque, para arreglar el gran desaguisado en el que nos metió tan negligente mandatario, ha matado de hambre a la población en lugar de tomar los dineros de forma proporcional a lo que cada uno tenga. Lo de a tanto salimos no es la fórmula correcta y estaba claro que tal forma de actuar le pasaría factura. No había que ser un lince para verlo venir.
Como dictador tendría usted un futuro inmejorable, pero ha olvidado que estamos en Democracia y como he dicho antes, cada español tiene un voto. Ya metida la pata, con usted al frente el Partido Popular no tiene futuro alguno y puede que los que ni pinchamos ni cortamos nos veamos abocados al caos, pues tampoco los socialistas tienen mejores expectativas. Los comunistas radicales, que usted ha metido en los Ayuntamientos y Comunidades Autónomas, no sabemos cómo se las apañarán para proteger a los muchos desarrapados que, al amparo de aquellos que buscando un trabajo no lo encuentran, pretenden vivir de las subvenciones sin tomar los trabajos que se les presentan. Desde luego con tales actitudes lo tenemos difícil, pero también usted lo tiene si no baja del pedestal en el que se ha subido.
Lo más probable es que la radicalidad que Ud. ha metido en Los Ayuntamientos, se meta también en el Gobierno de España. Es lo que nos faltaría, la guinda que colmaría el vaso. La gente está cansada de ladrones de guante blanco, pero también de políticas y políticos radicales, porque también el comunismo es radical y antidemocrático, además de corrupto. El oficio de político es, debería ser, un oficio como otro cualquiera. Vigilantes al fin y al cabo del bienestar general de la población, con apoyo a la clase social que se lo merezca y verdugo de los holgazanes y maleantes que también abundan. Su trabajo es, o debería ser, de juez y policía. La gente quiere saber a donde va el dinero de sus impuestos. Sea el gobierno de derechas o de izquierdas, lo de mandar sin dar explicaciones... ¡ya no vale!. ¿O es que los que pagamos no tenemos derecho alguno?.
RAFAEL FABREGAT
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