

Elementos como esos nos vienen a decir que la Democracia no es igual para todos. A los sinvergüenzas es a quienes más conviene la libertad pues, siendo el libertinaje la única bandera que conocen, ellos la aprovechan mucho mejor que los demás. Se trata de dictadores indeseables, que solo pretender imponer a la fuerza sus ideas, disfrutando además del mal ajeno. Para esa gente el partido de fútbol no era lo primordial. Lo primordial era la pitada, las risas, la burla al promotor del evento, por el solo hecho de ser rey heredero de la Corona de España. Ningún mal les había causado directamente, lo odian simplemente por ser quien es. Paradojas de la vida, aplauden a ladrones y asesinos y silban a quien les favorece.
El resto de los allí presentes, los que solo iban a ver un buen espectáculo de fútbol, no insultaron a nadie. Perplejos, presenciaron el bochornoso espectáculo, lamentándose de ver que en algunos lugares de España, o al menos en algunos corazones, la civilización todavía no ha llegado. Queremos ser europeos... pero nos falta mucho para llegar a ello, tanto que seguramente no los alcanzaremos nunca. Los que solo habían ido a ver un espectáculo futbolístico y no se sumaron a la pitada, también eran catalanes y vascos, porque esto no es cuestión de ser de una u otra comunidad. Los que así proceden son simplemente gente antisistema que disfrutan promoviendo el mal. Después, cual Judas, se le da la mano al rey como si éste fuera tonto y ya está.
No importa quien esté en el palco de autoridades. El padre, el hijo o el espíritu santo, tanto monta. Tampoco importa el equipo que juegue, porque ellos no son del Barça y menos aún catalanes. La cuestión es divertirse y esa gente es así como se divierte. Insultando a los demás, a la gente normal, a la que debería correrles a hostias cuando enarbolan sus gritos y estandartes. Porque eso no es hacer política, sino antipolítica. Hacer política es gobernar repartiendo de la manera socialmente más justa, los recursos con los que cuenta el Ayuntamiento o la Comunidad de que se trate, sin enriquecerse con su gestión. Esa es la política que quieren los catalanes, los vascos y todos los españoles. La de la justicia.
Lamentamos mucho que el de la foto y otros muchos como él "no tengan pito". Si lo tuvieran otro gallo cantaría. Eliminada la Copa del Rey, en Cataluña podrían llamarla la Copa de Mas, que sin duda sería bastante menos. Rememorando viejos tiempos y teniendo en cuenta que el "president" llegó a donde está cogidito de la mano del "muy deshonorable" Jordi Pujol y siempre y cuando no hubieran tenido bastante con las dos décadas que estuvo en el poder, los directivos del Barça también podrían llamarla la "Copa de Mas Pujol" o "Un Pujol Mas". Es solo una idea, claro está, ya que lo de la anulación de la "Copa del Rey" era solo una broma. De mal gusto, pero broma al fin y al cabo, ya que política y deporte... ¡agua y aceite!.
RAFAEL FABREGAT
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