
El Hombre de Hierro" -llamaban a Rubalcaba alguno de sus acólitos y se quedaba corto.
De hierro son todos los políticos en general, pero este es de acero templado. Una buena persona y un gran político. Un veterano, al que nada se le escapaba, pero eso no garantizaba que los resultados fueran los que el pueblo demandaba, sino los que demandaban él y sus amigos.
Todo en la vida es política y en los medios de comunicación todavía más. Es normal y lícito que cada cual tenga su opinión al respecto, pero los medios de información deberían estar para informar, no para opinar. Los mal llamados medios de información, realmente son medios de opinión y bien que se les nota a todos, no solo su opinión, sino su interés; aunque, como en todas las cosas de la vida, a unos más que a otros. ¿Nos quitaremos algún día la careta y nos mostraremos tal cual somos?. Naturalmente que no, porque todos sabemos que detrás de la política es eso lo que hay: interés. Ser de un partido o de otro es como ser católico o musulmán. Mismos perros con diferentes collares y el interés siempre presente.

Aunque era archiconocido por todos el interés que mueve la política, no dejó de sorprender hasta qué punto. Porque, de que Rubalcaba estaba más quemado que la Shisha de un yonki buscando el Nirvana, lo sabían hasta las tribus de Papúa Nueva Guinea. Y los que tenían prisa, todavía más. Está claro que, desde su punto de vista, era la mejor opción. Por lo visto, repito, alguien con mucha prisa estaba interesado en situar a Rubalcaba en la línea sucesoria, sin opción a que el actual poseedor del cargo pudiera volver a presentarse, ni que tampoco puedieran salir otros pretendientes. Como es natural, pretendientes haberlos los había. En cuanto al ocupante del sillón...
Los de Prisa hacían bien en tener prisa ya que, aunque el toro caminaba renqueando, con la boca abierta y la lengua fuera, todavía estaba ahí y puede que, si viera demasiada prisa, se defendiese dando algún susto a alguien, como suele suceder en los casos de toro acorralado.


Rubalcaba gobernó con Felipe González y estaba gobernando con Zapatero. Por lo tanto no era una aventura, si no una realidad conocida por todos.
Aunque apoyado en el tronco del árbol que le cobijaba, ya reinó con el Felipismo en "el país de nunca jamás".
Por lo tanto, ¿se acordaron los españoles de quien era y que hizo Rubalcaba cuando estuvo en gobiernos anteriores...? ¡Memoria, es lo que falta, memoria!.
RAFAEL FABREGAT
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