23 de febrero de 2014

1274- EL OJO QUE VIGILA AL MUNDO.

Desde luego, su espectacularidad no se puede negar. Dependiendo de la fantasía de cada cual, unos lo llaman el Ojo del Sáhara y otros el Ojo de África. Los geólogos lo llaman Estructura de Richat y yo, simple mortal, lo he llamado "El Ojo que vigila al Mundo". Por fantasía, que no quede.

Ouadane o Wadan es una pequeña ciudad del centro de Mauritania, punto de parada del comercio caravanero a través del Sáhara, antiguamente destinado al transporte de sal desde las minas de Idjil. A mediados del siglo XI  fue también lugar de paso para el transporte de oro del Imperio de Ghana Bassi, en huida por la conquista de los almorávides de Abu-Bakr ibn-Umar, que puso asedio a la capital del Imperio en 1067 y la conquistó finalmente nueve años después. Pero eso son historias que pasaron hace mucho tiempo. En la actualidad la mayor parte de la ciudad de Ouadane está en ruinas y apenas sirve como referencia obligada para los curiosos que buscan la Estructura de Richat, a tan solo unos 30 Km. de distancia. 

Fotografía espacial de la NASA.
La estructura fue descubierta en 1965 por los tripulantes del Gémini-4, una de las primeras misiones espaciales de la NASA que orbitaron el planeta. Con un diámetro de 50 Km. es imposible apreciarlo sobre el terreno y tampoco desde la altura visible de un avión comercial. Se llama la estructura de Richat porque este es el nombre de la región donde está ubicado el fenómeno. Como se ha dicho antes la región de Richat está en el desierto del Sáhara, en tierras de Mauritania. Este extraño fenómeno geológico había pasado desapercibido hasta la llegada de las primeras misiones espaciales, pues solo desde el cielo y a muy gran altura, puede verse en toda su amplitud.  En principio se pensó en la posibilidad de un antiguo impacto de asteroide, pero pronto se constató que en realidad era un simple domo anticlinal, con esta peculiar forma redondeada.


Acantilado con corte visible de formación anticlinal.
Se trata simplemente de una deformación de los estratos superficiales, al ser empujados por las fuerzas tectónicas. Son pliegues de la corteza terrestre que por la diferente composición y densidad se inclinan hacia ambos bandos, mientras el centro (más duro) sube hacia la superficie. En el caso de la estructura de Richat, no hubo la habitual ondulación sino forma de meseta o domo, consecuencia de que ascendiera toda una superficie dura redondeada, mientras la corteza de alrededor y más blanda "colgara" quedándose a un nivel inferior. Se trata pues de un simple accidente geográfico, con la pecularidad de su extraña forma redondeada, que le da el aspecto de un ojo y que la imaginación nos permite darle nombres tan imaginativos como los anteriormente señalados.


Son muchas las teorías sobre su forma circular, pero para la ciencia ninguna de ellas ha sido lo suficientemente convincente como para darla como válida. La teoría más aceptada es pues la de simple domo anticlinal. Una estructura simétrica erosionada a lo largo de millones de años que nos muestra su núcleo. Así de simple, sin mayores misterios. Una especie de erupción volcánica que no llegó a la superficie y que, ante la falta de empuje suficiente, fue después hundiéndose gradualmente. Los misterios, dejan de serlo cuando detrás de ellos hay una explicación lógica y razonable. Solo Dios sabe las grandes convulsiones que ha sufrido este planeta, hasta llegar a ser el paraíso que actualmente tenemos. Lástima que la humanidad no sepa apreciarlo y disfrutarlo en paz.


En el momento de su formación esta estructura tendría sin duda una considerable altura que hoy apenas podemos imaginar ya que, los 400 metros de altura actualmente visibles es apenas un resto erosionado a lo largo de millones de años. A todos aquellos que buscan el misterio, lamentamos decirles que no hay tal. Simple fenómeno de la naturaleza con una forma peculiar. Eso es todo. La única incógnita que queda para los geólogos es el hecho de que tales fuerzas tectónicas elevaran de forma diferenciada este domo o meseta de forma tan redondeada, sobre el nivel del terreno circundante, pero no hay más...

RAFAEL FABREGAT

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