25 de mayo de 2013

1020- EL CAMPO Y SUS MISERIAS.

Cansado de escuchar mucho y hablar poco ahora, ya en la senectud, me da por hablar demasiado. ¡Y ya no digamos escribir...! Algunas veces me paso y lo sé, pero es que hay cosas que claman al cielo y ya camino de la vejez me rebelo contra mí mismo, de cobardías pasadas que ya no mueven molino y me da por responder a todo y a escribir "mi" verdad sobre las cosas. Nada, unas fruslerías. Algunas veces simples detalles de un mundo de risa y otros de una gran verdad que no puede contarse completa pues salpicaría a demasiada gente y a algunos muertos. Yo, de momento, con este pequeño escape de cuatro chorradas que dan a conocer cosas no exentas de la "gracia trepadora" de algunos, ya tengo bastante. De momento. Me queman en la cabeza detalles sobre la imbecilidad de algunos y la astucia de otros. Más aún del provecho que sacaron otros más, en determinados momentos. Pero en principio y si nadie me obliga, estos detalles quedan en el "cajón de sastre", quizás para la eternidad. 


Ya sé que a algunos les pica la curiosidad pero muy a mi pesar, todo no se puede contar puesto que ciertos personajes ya no están entre nosotros y los que están... ¿qué quieren que les diga?. Cabroncín ya no lo es tanto, porque también su mujer lleva la frente adornada y los imbéciles... ¡ni fu ni fa!. Uno muerto, otro totalmente alelado y el tercero, sin que nadie ría ya sus gracias de unigénito bobalicón de risa floja. Claro que, con la edad y la crisis, parece que se le van bajando los humos. Me han dicho que, acuciado por la bajada de las ventas, hasta incluso llevan pedidos a domicilio aunque, lo que yo digo siempre, "genio y figura...". Allí, allí en la Coma se debe estar bién. Al fresquito de los cimbreantes cipreses y el aroma de flores domingueras llevadas por viudas y amigos, de las viudas quiero decir. Mientras tanto los maridos, en la sepultura, gozando de la paz de los justos. Paciencia, esa paz a todos nos llegará. 


Cena de amigos.
No es suficiente con que la reina sea honrada, además tiene que parecerlo y especialmente en tiempos de oscuridades, como últimamente se me ocurre decir. Y la verdad, ¿donde está la verdad?
Anoche cené con unos amigos y uno de ellos, al que estimo considerablemente, a pesar de la extraordinaria crisis que todo lo invade y con un agricultura totalmente abandonada por la escasa o nula rentabilidad, se empeñó en convencerme de que la agricultura es más rentable que nunca y único oficio capaz de amortizar en cinco años la inversión, incluida la compra de las fincas. Eso me dijo. Yo amigo, siento en el alma haberme enfrentado a tí con tanta vehemencia pero, al igual que tú defendías el sí, yo defendía el no porque así lo pienso. No creo tales afirmaciones porque todos los agricultores que conozco se quejan amargamente de que apenas sacan los gastos y como mucho (no todos los años) un escaso jornal.


Chica guapa labrando la viña, con su padre.
Te lo dije ayer y te lo repito hoy aunque sin personalmente conocer el asunto puesto que, como sabes, hace mucho tiempo que la poca tierra que tenemos en mi familia está abandonada. Esas tierras hoy llenas de broza y que yo cedería gratuitamente y gustoso a quien quisiera trabajarlas, fueron trabajadas por mi familia y por mí mismo con mimo y dedicación mientras fueron rentables. Nada hay más bonito que tener unas fincas y poder vivir holgadamente de ellas, sin tener que dar a nadie explicación y sin horarios que te aten a reloj alguno. El campo se abandonó en su momento por falta de rentabilidad y ahí sigue abandonado. Es verdad que en estos momentos de agobios económicos y suspendidos todos de empleo y sueldo, algunas fincas han vuelto a labrarse y a cortarse algunas ramas resecas, pero dudo mucho que el sol salga nuevamente para la agricultura minifundista que es la que tenemos en nuestra zona. Hoy, para tener una rentabilidad medio interesante, hay que hacerlo todo a lo grande pero, ¿donde están esas fincas y de quien son?. 


Plantación de verduras en el Pla de l'Arc.
Me consta que cuatro destacados agricultores del Pla de l'Arc, como también es posible que haya algún otro en Cabanes o en la Ribera, van funcionando bastante bien, con plantaciones extensas y trabajando los 365 días del año. Algunas tierras propias y otras ajenas por la que apenas pagan nada, pero nunca a salvo de las inclemencias del cielo y siempre dependiendo de quienes fijan el precio de las cosas, tanto en el momento de comprar como en el de vender. ¡Que ahí está el quid de cuestión! Cuando se trata de verduras debemos hablar del coste de las plantas, agua, abonos y fitosanitarios y cuando hablemos de arbolado, preparación del terreno, plantones y todo lo anterior, además de varios años para criarlos. En ambos casos el final es siempre el mismo. Tras rezar durante todo el año para que el tiempo acompañe (que lo hará o no lo hará) viene la hora de vender la producción y es otro, bien vestido y mejor calzado, quien pone el precio a las cosas.


Campo abandonado, lleno de broza y malas yerbas.
Yo amigo, te ruego nuevamente que me dispenses por no darte la razón. Desde tu punto de vista puede que tengas parte de ella, pero aquí no hay más razón que la que da la propia realidad de las cosas y la realidad es que, a pesar de la gran crisis que estamos atravesando nuestros campos siguen abandonados. ¿Por qué?. A mi entender porque no es rentable trabajarlos. Si al menos el jornal estuviera asegurado, no sucedería esto. Tu dices que estoy equivocado y que es la gente la que no quiere saber nada de la profesión de agricultor. ¡Hombre, pues claro que no quiere saber nada! pero, ¿por qué?. Te diré una vez más mi opinión... En tiempos pasados uno sacaba lo que buenamente podía e iba comiendo, porque habían pocos gastos fijos que atender. Actualmente esto no es así. En el mundo de hoy, llueva o haga sol, hay una serie de gastos que solo un sueldo fijo puede atender. Por eso se abandonó el campo. 
¡El tuyo también se abandonó seguramente por eso!. 

RAFAEL FABREGAT

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