5 de octubre de 2026

3333/0259- GUÍA CONTRA EL EROTISMO DESMEDIDO.


Lamento daros tan mala noticia, pero así me la han contado. Hacer el amor varias veces al día, con orgasmos dignos de figurar en el libro Guiness no es bueno para tu salud. El corazón se te va a salir del pecho... Toma medidas drásticas. No vais al cine, ni a pasear, a tu marido le sobra marcha y siempre estáis haciendo el amor. Ya sé que tú estás contentísima, con la casa patas arriba. No hay tiempo de ponerla en orden, puesto que él es un obseso del sexo y su salud se lo permite, pero en este mundo todo lo abusivo es malo. Todos te dirían que estás de suerte, pero los abusos no son buenos y más pronto que tarde llegan los problemas. Tendrás que analizar algunas cosas que pueden ser las culpables de tanto desenfreno. Empezaremos por tu dormitorio, sin duda iluminado con luz tenue y con cama y sábanas comodísimas...


Con ese escenario es fácil rodar varias películas XXX pero la solución está en tus manos. Quita ese edredón de colores cálidos y busca sábanas de tela oscura y áspera al tacto. Claro que esa habitación monacal no servirá de nada si te acuestas desnuda o con un camisón trasparente que te quitas a la menor insinuación. ¿Y si lo cambias por uno de franela?. Todos aseguran que es el mejor anticonceptivo que se conoce. ¡Ah y olvídate de los perfumes a la hora de acostarte!. Por mucho que te gusten las novedades, evita esas posturas provocativas que tu compañero demanda, puesto que si atiendes tantas variaciones no calmarás sus ardores. Nada de novedades, la postura del misionero y nada más. Por muy fogoso que él se sienta, tu piensa en la posibilidad de ir a la nevera a ver si encuentras algo para picar. Si todo eso no funciona no recurras al suicidio. Hay otras soluciones...


No desayunes nunca en la cama, aunque sea fiesta y no tengáis que ir a trabajar. No sea cosa que acabéis los dos encima de las tostadas. Acostúmbralo a desayunar en el bar de la esquina, allí estarás a salvo. Un café con tostadas o cruasán y un zumo como mucho. Después cada cual a lo suyo. Si tienes muchas zonas erógenas piensa en algo desagradable mientras te besa, por ejemplo en la bronca de tu jefe por no llevar el trabajo al corriente. Seguramente, cuando hacéis el amor te quitas toda la ropa. ¡Error!. La lujuria llega con el destape total. Quédate con alguna prenda puesta, aunque solo sean los calcetines. ¿Estás en forma?. Vaya, lo que faltaba. No, si encima te cuidas y él también... Gimnasio. dieta adecuada, todo a punto para que solamente los conejos puedan superaros. Menos verduras y más patatas. Salid a comer una o dos veces por semana y elige restaurantes de platos contundentes.


En pocos meses necesitaréis levantaros dos horas antes de ir al trabajo para vuestro aseo personal y, sobre todo, para meteros dentro de la ropa sin utilizar ninguna herramienta. Y otra cosa más... Que tu pareja sea buena en la cama no es excusa para estar haciendo el amor todo el día. Ya sabemos lo maravilloso que es, pero eso no significa que siempre tengas que ceder. Has de ponérselo más difícil, pero claro, como a ti también te gusta... No creo que quieras sustituirlo por un neardental  de esos que hay en los asientos baratos de un campo de fútbol. ¡A ver si resulta que la que es demasiado buena en la cama eres tú!. ¿No serás tú la que esgrime comportamientos propios de las mil y una noches?. Porque si es así, no hay nada que hacer. Bueno, pensándolo bien, puede que todavía haya una solución...


En lugar de darle besos grandes y húmedos, con lengua todoterreno, dáselos al estilo alemán: secos y pequeños, como simple piquito. Incluso cuando se los des, puedes pensar en tu madre, o mejor en tu suegra. Solo de vez en cuando y en la mejilla, al despedirlo por la mañana y a su llegada por la noche. Si sigues todos estos consejos, ya estás preparada para escapar a un serio infarto de miocardio, siempre peligroso, e incluso para escribir un libro sobre la forma de controlar las relaciones sexuales, en la seguridad de alcanzar el éxito editorial. Y si, por un casual, después de todo lo dicho sigues esclavizada por esa desenfrenada pasión sin horario fijo, siempre te quedará la posibilidad de marcharos a vivir al Polo Norte en un iglú. De vez en cuando podéis reuniros las integrantes de la "Liga de mujeres descontroladas" y contaros vuestros pesares y alegrías, porque ya no sabemos qué más deciros. Buena suerte...

Rafael Fabregat Condil

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