Dicen que la cara es el espejo del alma, pero no sé si eso será verdad. Los actores están para convencer al público de lo contrario, en todos los papeles que interpretan, pero algo de cierto hay ya que estar siempre sobreactuando no es fácil y más pronto que tarde la gente en general suelen saber, con una sola mirada, si la persona que tienen delante es capaz de hacer lo que se dice de ella. En cuanto a que los buenos ganen, tengo mis dudas. La gente es más creyente de lo malo que de lo bueno. Pocas veces se habla de alguien para elogiarle y la mayoría de los comentarios de otras personas suelen ser críticos. Para que un bueno gane, tiene que dejar de ser bueno y lanzarse al cuello de quien habla mal, sin razón para ello. El problema es que el bueno suele ser tímido, apocado y poco dado al revanchismo.
Cuando se dice que, a la larga, los buenos ganan nos referimos a que, con el tiempo, se suele ver claramente si una persona es buena o mala ya que la conducta de toda una vida acredita sobradamente si uno se ha dedicado a hacer el bien o el mal. Con esto de la conducta humana hay un tema que suele ser muy abundante, por no decir general, que es la envidia. Somos muy propensos a criticar a quien destaca, aunque sea mínimamente y eso nos lleva a pretender desbancar a quien está por encima de nosotros. Los canallas suelen ser de verborrea fácil y a quien pillan por delante lo destrozan sin que haya motivo alguno para ello y una vez herido el contrincante, difícil es curarle la herida. ¿Qué hacer en estos casos?. Devolverle el golpe sería lo lógico, pero el apocado no suele saber defenderse y acaba cargando con el hachazo.
En principio la maldad sale victoriosa. Después tiene que ser el herido quien tiene que pasar olímpicamente del tema o defenderse, causándole al enemigo el mayor daño posible. ¿Es eso posible?. Pues solo en el caso de que el herido tenga las agallas y la maldad suficiente para ello. Lo del "ojo por ojo y diente por diente" sería lo lógico y natural, pero todos no tienen esa forma de ser. Normalmente, al menos al comienzo de la partida, el malvado siempre gana por goleada. Después ya depende de la capacidad de respuesta que el herido calle y se mantenga alejado o que devuelva el ataque con todas sus consecuencias. Cada cual es como es y no como quisiera ser. El canalla suele estar siempre rodeado de gente como él, o de tontos, por lo tanto no cabe esperar que nadie le convenza del error de su canallada.
¿Acaso lo lo lógico y natural sería perdonar?. Rotundamente no. Perdonar, jamás. Y olvidar, menos todavía. Simplemente dejar pasar el tiempo que, según dicen, es el único que pone a cada cual en el sitio que le corresponde. Esta discusión se ha llevado muchas veces a cabo e incluso por gente de talento y perece ser que el resultado definitivo fue que, efectivamente, a la larga, la gente canalla acaba mostrando quién es. Claro que esto es a nivel de usuario ya que en las altas esferas el sinvergüenza suele ganar debido a su verborrea fácil. La gente humilde aguanta hasta el último suspiro, siempre y cuando le vaya bien en la vida, pero si la subsistencia amenaza, el resultado cambia y el "ojo por ojo" sale vencedor. El problema es que para que el bueno espabile, tendría que vivir, al menos, dos vidas.
Rafael Fabregat Condill





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