Si lo hubiéramos dicho pocos años atrás, nos hubieran tachado de locos, pero esto empieza a estar claro. Los robots y maquinaria inteligente nos reemplazarán en más de un tercio de todos los trabajos, antes de 50 años. Hasta finales del siglo XIX y principios del XX se trabajaba todos los días de la semana, con un total de 84 a 126 horas. Una burrada interminable que pronto fué eliminada al crearse una jornada laboral regularizada de 60 horas. Indudablemente seguía siendo demasiado larga así que en la década de 1920 se redujo a 50 horas semanales. Con la II República el horario laboral se redujo a 48 horas semanales y tras la dictadura franquista bajó a 44 horas. Con la llegada del siglo XXI se está luchando, de momento sin éxito, para la reducción laboral que la dejaría en 35 horas o incluso menos, para que hubiera trabajo para todos.
A lo anteriormente citado se une la prohibición de hacer horas extras, cinco semanas de vacaciones anuales y solo cuatro días de trabajo por semana, con adelanto de la jubilación. La pregunta es saber si la economía pública y privada permitirá que estas últimas peticiones seán atendidas. Y no es porque no se pueda hacer, sino porque todavía son muchos los países que trabajan a destajo y permitiendo trabajar a niños en edad escolar, lo cual crea una competencia que hace imposible rebajar la jornada laboral. Sin embargo, en breve, este hecho no impedirá la eliminación de más del 50% de la jornada laboral, puesto que serán los robots los que se hagan cargo de ella. Cuando eso suceda, que será más pronto de lo que creemos, esos niños que en este momento están ocupando puestos de adulto ya no serán necesarios.
Será mucho más económico y rentable adquirir robots que las mismas industrias productoras se encargarán de programar para hacer el trabajo que cada industria requiera. Incluso llegará el momento en que los robots se encarguen de fabricar robots. Lo que esperamos que nunca se produzca, es la fabricación de robots inteligentes ya que, si llegara el caso de tal eventualidad, el mundo sería gobernado por ellos. El robot es un máquina inventada por el hombre y creada a la medida exacta que su crteador necesita. Por lo tanto hacen falta humanos para programarlos y que los robots hagan el trabajo requerido por sus compradores. El último trabajo que harán los humanos es crear esos robots que hagan su trabajo pero, cuando eso suceda, ya solo habrá que enseñarles a fabricar a sus congéneres. Ese día el trabajo humano habrá terminado.
En cuanto a los trabajos del campo, imprescindibles para producir los alimentos que la humanidad necesita para subsistir, ya los están realizando casi todos las máquinas que también pueden trabajar mediante un ordenador al 50%. Los hombres siguen ayudando a que dichas máquinas trabajen de forma eficaz y sin fallos, pero a no tardar mucho también esos hombres serán eliminados del campo de trabajo. Las grandes fincas ya se están trabajando, regando, podando y pulverizando automáticamente. Grandes máquinas están cosechando cualquier tipo de alimento vegetal, fruta, hortaliza, cereales, etc. En cuanto a los árboles de hueso ó pepita también están ya mecanizados en lo referente a la poda y a la cosecha automática, sin operarios humanos. Pocas cosas quedan por hacer sin la ayuda de máquinas o robots.
Antes de finalizarse el presente siglo XXI el trabajo estará practicamente obsoleto. A finales del siglo XIX el trabajo ocupaba a la tercera parte de la vida media de las personas y a finales del siglo XX este porcentaje se ha reducido al 15% mientras que la vida se ha alargado un 33%. Quiere decirse que la gente vivirá 700.000 horas, de las cuales solo trabajará 40.000. Si esto es así el resultado es que, en este momento, solo tiene un trabajo estable 1 de cada 4 y cada pensionista está cubierto por las cotizaciones de 1 trabajador y medio. Está claro que el trabajo tiene los días contados. La única y dudosa solución sería repartirse el trabajo. Acceder más tarde al trabajo y jubilarse antes. Café para todos pero sin apenas poder comer. ¿Quién será el jefe de una empresa sin trabajadores?. ¿Qué trabajo sustituirá al trabajo?. Sin lugar a dudas alguno que desconocemos por completo.
Lo poco que queda por automatizar, siempre que sea rentable, se automatizará antes de finalizar el presente siglo XXI y para el XXII el trabajo humano estará obsoleto. La pregunta es que podrá hacer el ser humano para poder subsistir. Parece una pregunta simple, pero la respuesta es crucial y muy complicada. En un mundo como el nuestro, donde solo tiene cabida la rentabilidad de todo lo que se implanta, ya me dirán qué podrá hacerse con toda la gente que sobrará para el funcionamiento del planeta. La única respuesta que se me ocurre, es de tal gravedad, que mejor me la callo. A este paso las películas de ciencia ficción serán un juego de niños, comparadas con la realidad que habrá de vivirse. Y lo más duro para los jóvenes de hoy, es pensar que puede darse el caso de que esta situación lleguen a vivirla.
Rafael Fabregat Condill
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