26 de octubre de 2026

3333/0280- EN LA CIMA DEL MUNDO.


Ninguna persona, viva en este momento, ha podido verlo pero en el valle Lynn Valley, cerca de Vancouver (Canadá) se abatió en 1.902 un abeto Douglas (Pseudotsuga-menzziesi) de 138m. de altura, no conociéndose ningún otro árbol en el mundo que haya superado esa altura. En el Parque Nacional Redwood (EEUU) se encuentra el árbol más alto conocido hasta ahora de 120 metros y se trata de una Secuoya roja (Sequoia-sempervivens). Otros árboles monumentales de este tipo se localizan en los Parques Nacionales de Secuoya y King Canyón, donde está el árbol de la foto anterior y llamado General Sherman Tree que es el ser vivo con más volumen del mundo por su cantidad de madera, que consta de más de 1.500 metros cúbicos. Otro árbol curioso es el Wawona Tree del Parque Yosemite por cuyo centro pasan coches y carretas.


El Wawona Tree tiene un diámetro de 6 metros y un túnel de casi 3 metros de ancho. El nombre de Secuoya procede de un famoso jefe indio Cherokee que gobernaba estas tierras y que dió su nombre a estos monumentos del reino vegetal. 
 A excepción de un arce de Oregón, que sigue creciendo en el Parque Nacional Olimpus, todo el resto de árboles gigantescos son coníferas primitivas del Mioceno procedentes de aquellas que vieron la luz entre los 25 y 5 millones de años atrás. El Arce de Oregón es muy posterior, pero se ha unido a estas especies y hasta lucha por alcanzarlas. Solo volando puedes hacerte cargo de su inmensidad, ya que desde el suelo eres incapaz de darte cuenta de su altura que, repito, puede superar los 120 m.


A slos estudiosos les resulta difícil explicar cómo se han podido criar estos árboles tan grandes y tan juntos unos de otros, puesto que algunos de ellos apenas dejan pasar a una persona entre dos de esos gigantes. De ahí en que, en algunos casos estimaron preferible hacer un túnel en su tronco en lugar de rodearlo, máxime si el árbol estaba tumbado en el suelo y en lugares que a uno y otro lado del mismo era barranco. Estos árboles, como todo ser vivo, tienen una vida que más pronto o más tarde termina y cuando eso sucede es un auéntico problema despejar algún camino o carretera no siempre fácil de esquivar. A pesar de los avances actuales no resultan fáciles de cortar, pero el hombre es tozudo y hay que hacerlo cueste lo que cueste. Solo quien lo hace, sabe el trabajo que cuesta cortarlo y apartarlo de allí.

A la gente le divierte visitar estos monumentos vegetales de hasta 5.000 años, que naturalmente ya estaban allí en el tiempo de los faraones. En lo que respecta a los árboles-túnel, quizás más por el turismo que por necesidad, son muchos los árboles que se han ahuecado para que los turismos pasen por dentro en lugar de modificar el recorrido de la carretera que llega hasta allí. En semejante altura los científicos han descubierto animales y vegetales que no se encuentran en el suelo del bosque, especialmente ratones y arañas descnocidos, así como musgos y líquenes con varias décadas de antigüedad y un grosor de hasta 30 centímetros. Algo inaudito, pero así son los gigantes de EEUU.

El árbol que vemos en la foto de la izquierda, lo derribó un rayo hace más de un siglo y algún vecino pensó aprovecharlo para hacer leña para el invierno, lo que consiguió luchando toda la familia como titanes durante una semana, y eso que solo cortaron dos rodajas. Con ellas se calentaron todo un invierno y aún les sobró leña para el siguiente. No sabemos el grosor de las citadas rodajas. De todas maneras, me da la impresión de que este árbol incluso era más pequeño que el de la foto de arriba ya que el de arriba tenía cerca de 5.000 años y el de la izquierda solo 1.500. ¡Un chiquillo!.
Así son las secuoyas norteamericanas, verdaderos monumentos, vivos o muertos, que superan a todo lo conocido en el resto del mundo. Por cierto, lo que sujeta el señor que posa encima de la escalera es la sierra que se empleó para cortar las mencionadas rodajas. Después llegaron los trabajos de partir a golpe de hacha los pequeños trozos para meterlos en la estufa de marras, acarreo de la leña hasta la casa, almacenaje en el leñero familiar, etc. etc. ¡Qué cosas...!

Rafael Fabregat Condill


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