13 de octubre de 2026

3333/0267- ¿MEJOR CUANTO MÁS GRANDE?.


El 90% de los hombres piensa que no está bien dotado para cumplir como es debido, pero no es así. Naturalmente todos querrían tenerlo más grande, pero la verdad es que tenerlo de ese tamaño no implica darle más placer a tu pareja. El asunto empieza si de chico puedes ver la de tu padre, lógicamente más grande. La desolación llega con la pubertad, cuando empezabas a estar conforme con lo que tenías y de pronto ves alguna revista o película porno y te das cuenta de que todos los que allí salen la tienen más grande que tú... En las duchas del gimnasio los primeros en ducharse son los chicos canijos, de gran vegetación y penes más grandes que la media, con lo cual vuelven las dudas. Todos sabemos que el enfrentamiento con la primera compañera sexual nos deja satisfechos al comprobar que el tamaño no importa tando.


Y no importa porque el punto del placer en la mujer está a muy pocos centímetros de la entrada de la vagina. Es cierto que todos desearían un superpene que hiciera exclamar a la mujer al verlo por primera vez, pero solo es un aspecto visual, que nada tiene que ver con el éxtasis que produce. Hasta el pene más diminuto cumple perfectamente su cometido, ya que lo importante no es el tamaño, sino lo que su portador sea capaz de hacer con él. Científicamente está demostrado que el macho humano es el mejor dotado sexualmente de toda la familia de primates y esto es así porque el macho humano no lo usa solo para procrear, sino también para dar y recibir placer sexual, lo que ha hecho que, con el tiempo, su pene se haya desarrollado más de lo normal con respecto a sus congéneres. 


Según el Atlas de la Anatomía Sexual Humana, las facultades de Medicina establecen que la longitud del pene medio en estado flácido es de 7 a 10 cm., con una circunferencia de 6 a 9 cm., mientras que en estado erecto las cifras son de 10 a 15 cm. y 7,5 y 10,5 cm. de circunferencia. Dicho todo lo anterior ha quedado establecido que dos tercios de los hombres tienen el tamaño standard, con erecciones de 10 cm. Solo el 1% llegan a los 20 cm. y el resto quedan por debajo de la media. Los penes que en estado pasivo son relativamente pequeños, cuando entran en erección siempre dan la sorpresa, ya que aquella "ciruela pasa" se convierte en una auténtica asta de bandera nacional. Hay que decir que aquellos que están permanentemente llenos de sangre (morcillones) atraen la mirada y envidia de sus congéneres pero la realidad es que, con la erección, poco añaden a su longitud inicial.


De todas formas, eso son los números, que poco o nada tienen que ver con el placer que experimente su pareja. El placer es siempre un caso de paciencia y cariño. A la mujer le es más costoso ponerse en marcha y es entonces cuando el hombre sin prisas es el que siempre triunfa. El asunto de los tamaños poco o nada importa, salvo en el caso de la vistosidad y por eso, vistos en grupo triunfan por goleada los flácidos grandes, aunque después se queden como estaban, para disgusto de las mujeres que mitifican lo del pene grande en flacidez. Antes de tirarse por la ventana, el hombre de pene flácido pequeño tendría que preguntar a su pareja si tenerlo 3-4 cm. más largo le podría significar algo. Como todos sabemos la vagina de la mujer tiene una asombrosa capacidad para dilatarse o contraerse y por lo tando de adaptarse.


Tranquila pues la mujer, y especialmente el hombre, por sus miedos y vergüenzas sin motivo. Algunas mujeres promíscuas dicen sentirse mejor con un pene grande, ya que se consideran más llenas, pero es solamente una sensación mental. Llenar llenan todos los tamaños por igual, lo verdaderamente importante es su dureza y los preliminares; hacerlo cuando toca y no antes. Aquello del "aquí te pillo aquí te mato" o lo de "uno rapidito" es lo peor para una mujer ya que, normalmente no llega a enterarse. Poseer el pene perfecto es el deseo de todos los hombres pero, ¿cual es?. Por muy llamativo que sea un miembro siempre lleno, se diría que el pene perfecto es aquel que ocupa poco cuando no se necesita y se convierte en el más grande cuando llega el momento de la verdad. Digo yo, que solo sé que no sé nada,,,

 Rafael Fabregat Condill

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