La asquerosa política los ha puesto al límite, así de claro, y ahí han quedado ellos con su conciencia. Algunos actos médicos, hoy habituales, se llevan a cabo en la frontera de la ética y suscitan un gran debate entre los profesionales de la medicina y la salud, porque no solo de la salud les toca trabajar. Y en esas ocasiones, que tienen que trabajar al margen de la salud, es cuando han de tomar decisiones que no siempre van con su moral y para lo que ellos estudiaron tan bendita carrera profesional. Cuando los médicos no curan, es porque les obligan a practicar cosas que nada tienen que ver con su vocación médica. Es el caso de abortos, eutanasias, experimentos, incluso ejecuciones a los que ellos, no querrían verse involucrados por mucho que la ley de unos pocos les obligue a hacerlo.
¡Por favor...! A los médicos no les gusta hacer esas cosas. Ellos no estudiaron medicina para eso, sino para salvar vidas, a todos cuantos necesitan de su sabiduría. Cuantas noches pasará en vela ese médico, si ha obrado contrariamente a su conciencia. Porque el que lo hace por dinero, ¡allá él!, pero el que lo lleva a cabo porque la ley le obliga a ello... ¡Ya me dirán!. El juramento hipocrático que llevó a cabo en su día decía que "La salud de mis pacientes será el objetivo prioritario de mi trabajo". Pero en ningún caso se le dijo que tenía que matar a nadie. Al juramento se unía la frase: Primum non nocere. (Ante todo, no perjudicar). Claro que médicos los hay de toda clase y condición por lo que, por dinero, hacen y deshacen sin que les tiemble la mano. Pues muy bién, allá ellos y su conciencia.
Pero que sepa quien se presta a ello, que lo que de allí se extrae no es un niño en miniatura, no. No siempre ocurre eso ya que, en muchos casos el niño (tu hijo) se aferra a la vida y tienen que extraerlo a trozos: una piernecita por aquí, un bracito por allá, la cabecita... Todo lleno de sangre, claro está, porque el niño estaba vivo. En tu vientre, sí, pero ya era una personita en espera de salir al mundo, a reir, a jugar, a darte un beso... Y los médicos, con ganas o sin ellas, lo han destrozado para poder sacarlo del cuerpo de la madre, vete tú a saber por qué motivos. Los médicos han de tomar muchas veces decisiones complicadas, pero siempre en aras de buscar la manera de salvar al paciente. Pero cuando se trata de matar... Imagino que más de uno se negará a ello. No todos pueden hacer tal cosa, si no es para salvar a la madre.
Porque, cuando un mujer enferma, tiene la desgracia de quedar embarazada, muchos de los que abogamos por la vida, estaríamos de acuerdo en que la vida de la madre hay que salvarla, incluso en detrimento de la del hijo nonato. Pero matar a tu hijo por comodidad, porque en este momento no te va bien, o por el qué dirán... Eso, que perdonen quienes opinan en contrario, pero no creo que haya justificación para acabar con la vida de tu hijo. De la misma manera que, ejecitar a un reo porque ese día estás de guardia... ¡tampoco!. El asesino es el que ordena la ejecución, no el médico que la practica. Claro que ésta es simplemente una opinión. Allá cada cual con su conciencia pero, ¿por qué no lo practica el que lo pide?. Creo que, como mínimo, deberían de llevar a cabo estas prácticas quienes estén de acuerdo con ellas, pero no los demás. La objeción de conciencia debe prevalecer.
Rafael Fabregat Condill
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