12 de febrero de 2026

3333/0028- LA SUCIEDAD NO ES TAN MALA.


Así son algunos de los microbios que viven entre nosotros.
Y atención a los besos de tornillo, pues la boca cálida y húmeda, es un paraíso para los microbios. Hasta en las cerdas del cepillo de dientes viven colonias de bacterias y hongos responsables de diferentes infecciones. Dentro de nosotros y a nuestro alrededor viven millones y millones de microorganismos que se alimentan de nuestro sebo o de las pieles muertas que cada día el cuerpo desecha. Pero tranquilos, la suciedad no es tan mala como podríamos imaginar. Simplemente forma parte de nosotros mismos. La vida microscópica está presente en cualquier parte del mundo: en el aire, en el agua, en nuestra piel y en todo nuestro cuerpo. Esto ha sido siempre así, pero no se sabía hasta que los microscopios electrónicos vieron la luz. Las imágenes microscópicas mejor dejarlas así, para los bioquímicos. 


Poro de la piel humana.
Incluso en el suelo de los propios hospitales, millones de bacterias permanecen vivas durante meses esperando cualquier huelga del personal de limpieza para que las condiciones mejoren en ese lugar tan desinfectado y puedan reproducirse con tranquiidad. Un solo gramo de mugre adherida entre las baldosas, contiene hasta 10.000 tipos distintos de microorganismos, o sea, que cuanto menos vayamos por allí, mejor nos irá. De todas formas es imposible impedir que lleguen a nosotros puesto que, como se ha dicho antes, están en nosotros mismos. Forman parte de la vida y prueba de ello es que solo nos afectan aquellas que son agresivas para el ser humano. Baste con decir que la higiene excesiva no es conveniente, ya que pueden aparecer casos de alergias y nuevas bacterias resistentes a una posible medicación.


Pelo de la cara, recién afeitado.
Mejor que no podamos verlos, pues moriríamos de asco. Cuando nos duchamos o nos damos un baño, pensando en quitarnos cualquier suciedad, millones de gérmenes pululan entre nosotros, burlándose de nuestro empeño en apartarles. Es inútil, viven y se reproducen en nuestro entorno e incluso sobre nosotros mismos. También en nuestro interior, pero no pasa nada. El 99,99% son inofensivos para nosotros, e incluso beneficiosos. Forman parte de nuestra vida. Se calcula que en nuestro cuerpo hay alrededor de 90 Billones (con B) de bacterias, pero ellas forman parte de nosotros mismos. Sin ellas la vida no sería posible ya que ellas no son nuestro enemigo, sino la herramienta para que todo funcione correctamente. Tengamos en cuenta que todos esos productos que prometen eliminar el polvo, el sudor o el mal aliento, lo único que consiguen es eliminar nuestra resistencia natural.


¿Y qué les parecen mis pestañas?¿Me pongo rimel, o no hace falta?.
Quienes quieran luchar contra esos organismos, sepan que tienen la batalla perdida de antemano. Allá donde dirijamos la vista electrónica, está repleto de ellos. Nuestra suerte es no poder verlos. Las medicinas están tan presentes en nuestra vida que los microorganismos que nos causan enfermedades han desarrollado una férrea resistencia a los antibióticos y en menos de un siglo, desde su descubrimiento, ya están medio obsoletos. Y lo peor es que justamente los gérmenes más resistentes, se encuentran en hospitales y centros de salud. La mejor defensa contra ellos no es esconderse en un castillo de medicamentos, sino "rozarse" con el enemigo. Cuanta más limpieza más alergias. Incluso las vacunas son una solución a medias. Cada año tienes que repetirlas. Sin embargo, si superas la enfermedad, estás inmunizado de por vida. En el medievo se creía que el agua corrompía el cuerpo, por lo tanto consideraban que era mejor no lavarse... ¡Qué cosas hace la ignorancia!.

Rafael Fabregat Condill

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