8 de febrero de 2026

3333/0024- BALQÍS, LA REINA DE SABA.


Sí, de raza negra, pero de una belleza exhuberante. Así era Balqís, la reina de Saba. Los arqueólogos están excavando en el oasis de Marib, en busca de la antigua capital de este reino mitológico. Todo es poco para confirmar la existencia histórica de la seductora Balqís. De hecho, su reino empieza a emerger de la arena del desierto del actual Yemen. Territorio inhóspito, al sureste de la península arábiga, pero muy próximo a un auténtico vergel, gracias a un imponente pantano ya construído por la Reina de Saba tres mil años atrás. La vida no ha cambiado tanto en aquellas tierras, donde las mujeres todavía van cubiertas con el chador, un manto negro que las cubre de pies a cabeza. Pues bien, según cuentan los Libros Sagrados, la propia Biblia y decenas de papiros egipcios, en este país hubo una reina llamada Balqís que protagonizó historias fascinantes... 


Según el
"Libro de la esposa", que reune la tradición oral y escrita de aquellos tiempos
Salomón envió a la reina Balqís una invitación para que visitara Jerusalén. La reina de Saba aceptó y mandó a sus embajadores con numerosos regalos, incluídos 120 talentos de oro, especias y piedras preciosas. A raiz de esa visita nació Menelik I, hijo de ambos y primer rey de Etiopía. Hoy, después de más de 3.000 años de esos acontecimientos, los arqueólogos se han propuesto encontrar en aquella ciudad del siglo X a.C., desaparecida bajo la arena, restos que atestigüen la autenticidad de aquel reino tan especial. Allí, cerca del pueblo medieval de Marib y de la nueva ciudad que hoy cuenta con 300.000 habitantes están a la vista los monolitos del Templo de la Luna a la que adoraban los sabeos, como afirma la Biblia. En 1.888 el arqueólogo austriaco Eduard Gloser ya describió estos hallazgos en la considerada la capital del reino de Saba.


Otras excavaciones se llevaron a cabo en 1.952 pero sin resultados determinantes. Después todo quedó dormido hasta que cien años después de su primer hallazgo, en 1.988 se volvieron a excavar las ruínas de lo que pudo ser la capital del Reino de Saba. Solo el Templo de la Luna ocupaba 5000 m2. por lo que encontrar toda la ciudad puede llevar muchas décadas. Desde luego el proyecto es fascinante, pero son millones los metros cúbicos de arena que hay que levantar. No obstante, los muchos hallazgos que se encontrarán cada día, alimentarán el interés de los arqueólogos, en busca de los restos que tan rico reino contenía. Su antigua y primera capital fue Sirwah y posteriormente Malib, ambas poblaciones venidas a menos, pero todavía existentes en el Yemen. ya que siempre han sido lugar estratégico por estar en la ruta caravanera que desde Qana parte hacia el norte a traves del valle de Hadramaut.


Ya entonces, 3000 años atrás, el Reino de Saba contaba con una presa que almacenaba el agua del valle próximo y que era sin duda la más grande de la península arábiga. Actualmente está modernizada y sigue creando riqueza a esta zona de clima inhóspito pero de tierra rica en nutrientes, debido a los aluviones de tiempos prehistóricos. 
Radares y satélites delatan que bajo la arena está sin duda "la octaba maravilla del mundo", lo que hace que los trabajos emprendidos sigan sacando a la luz hallazgos valiosos de bronce y alabastro en lo que serían palacios y fuentes espectaculares. 
Según el Corán el viejo dique (parte alta de la foto anterior) fué destruído por un terremoto en el siglo VII a.C. pero otro lo sustituyó y una nueva ciudad fue construída. Se cree que apenas se ha descubierto el 1% de los tesoros que encierra este lugar. La ciudad de Marib sigue adelante, con cerca de 300.000 habitantes, aunque apenas 20 años atrás no llegaba a los 17.000, lo que nos cuenta los desplazamientos masivos de personas huyendo de la guerra civil de 2014. Pero esa es otra historia...

Rafael Fabregat Condill

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