Se diga lo que se diga, nadie sabe cuando ni porqué somos como somos. Pero no solo los humanos, sino todos y cado uno de los animales que pueblan la Tierra. Todos los mamíferos somos (casi) exactamente iguales, a excepción, claro está de los animales marinos. Pero también hay similitudes con las aves. Fíjense sino en el más pequeño de los pájaros o en un simple pollo. Cada cual como lo que come y lo hace todo de forma distinta, pero en líneas generales, también las aves tienen su estructura ósea similar a la nuestra, con la diferencia de que sus alas son nuestros brazos. Si nos fijamos en los huesos de dichas alas veremos que está compuesta por un hueso (nuestro húmero), después dos (cúbito y radio) y al final esa puntita del ala, que serían nuestras manos. Y si este ejemplo ha sido con un ave, imagínense lo que sucede con los primates: Todos iguales a nosotros.
La única diferencia es que nosotros caminamos de pie, aunque algunos primates también lo hacen de esa forma. También los órganos internos son prácticamente los mismos. Nuestro grupo y el de todos los animales que pertenecen al mismo, surgió al final del Cretácico hace entre 55 y 85 millones de años. En principio serían pequeños animales terrestres que fueron adaptándose a la vida arborícola. Tenían un cerebro de buen tamaño, visión aguda y manos que usaban con regularidad. Muchas de aquellas especies iniciales han desaparecido debido a su contínua evolución. Se estima que los cambios, siempre orginados por el entorno y su adaptación al mismo, haría que cada cual siguiera su camino de forma diferente. Lo único que los unifica es su pelaje, más tupido para quienes han de protegerse más y mejor.
La división de los primates tuvo lugar hace unos 60 millones de años, cuando varios tipos de ellos se marcharon a explorar nuevas tierras, escapando de posibles hambrunas y en busca de mejores condiciones de vida. La evolución de unos y otros fue sin duda diferente y sus cuerpos fueron adaptándose a ese nuevo entorno. Quienes encontraron un sitio mejor, se relajaron y aumentaron el tamaño de su cerebro y agudeza visual ,ya que tenían más tiempo en emplear estas características. Otros desarrollaron el olfato y el oído para paliar aquellas diferencias. Entre los que nos encontramos los humanos, hay tres canales de percepción visual para mejor percibir los colores y todos ellos tienen el dedo pulgar oponible, para mejor agarrar las cosas que pretenden coger. A excepción de los homínidos, todos tienen cola.
La mayoría de las especies tienen diferencias importantes según sean machos o hembras, debido quizás al sistema de apareamiento, según su tamaño o hábitat. Curiosamente los primates se desarrollan más lentamente que cualquiera de los mamíferos, alcanzan mas tarde la madurez y tienen una expectativa de vida más larga. Los hay solitarios aunque, la mayoría viven en pareja y en grupos de cientos de indivíduos. Los de mayor tamaño, como los humanos, gorilas, etc. son terrestres y no arbóreos, aunque con características que les permiten trepar a los árboles. Todos los primates tienen enfermedades comunes, motivo por el cual han sido usados en multitud de investigaciones médicas. El 60% están en peligro de extinción, pero no por esa causa, sino por ser cazados para evitar destrozo en los cultivos.
Rafael Fabregat Condill
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