Sí amigos, los hogares inteligentes ya están aquí. Solo hace falta tener una saneada cuenta bancaria para que el tuyo sea uno de ellos. La cocina lleva camino de convertirse en el espacio más fascinante de la casa, aunque se supone que quien tenga una cocina como esta, el resto de la casa no será de menor categoría. Con presupuestos de esa importancia, los diseñadores de electrodomésticos no tendrán que preocuparse de la cal de las tuberías o de la vibración de la lavadoras, pero sí de que los aparatos piensen y de que lo hagan como sus dueños les ordenen. Y que atiendan escrupulosamente las órdenes de sus usuarios, estén donde estén, ya que pueden llegar por teléfono o internet, desde cualquier lugar del mundo.
¡Que viejo soy!. Todavía recuerdo cuando en mi pueblo no había agua corriente en las casas. Las mujeres traían el agua de la fuente y fregaban los platos en un barreño que después echaban a la calle de tierra y los gorriones se lanzaban desde los tejados a picotear los restos de comida que había en el agua sucia. Ahora esos pájaros están casi desaparecidos... En fin, el tiempo pasa y las cosas cambian, esperemos que siempre sea para bien. A los viejos nos resulta chocante que un español esté de vacaciones en Japón y desde allí ponga en marcha cualquiera de los aparatos que haya en su casa. Cuando yo era un chaval, en mi pueblo había una tienda de electrodomésticos y enfrente un bar con clientes tomando el fresco. El dueño mostraba a los vecinos un mando inalámbrico que manejaba el televisor que había en el escaparate. Todos creían que era imposible...¡Cosas de la magia!.
Hoy está a la órden del día, ya no el manejar el televisor, sino cualquier aparato de la casa, del campo o de las granjas. Yo no tengo propiedades agrícolas de importancia, pero amigos que sí las tienen me cuentan que desde la cama, por decir algo, con el teléfono móvil abren y cierran el riego de sus campos y otros muchos trabajos. Es una locura, pero así están las cosas y me alegro por ellos. Sin darnos cuenta hemos pasado de trabajar como mulos, a golpe de azada, a ir al campo con traje y zapatos de vestir. No sé donde vamos a llegar, pero sin duda muy lejos. Solo falta que los que mandan se den cuenta que la guerra no sirve para nada y que la paz puede convertir este mundo en un paraiso. Pero sigamos...
Actualmente la domótica es un hecho y la cocina es el punto más importante de la casa para que los aparatos digitales conviertan los trabajos desagradables en un disfrute.
Actualmente, cuando todo va mejor y más deprisa que nunca, las empresas de todo tipo se las ven y se las desean para encontrar aparatos que rindan más en menos tiempo. Los aparatos ya no solo lo hacen rápido, sino mejor de lo que lo pueda hacer el ser humano. Aquello de que las máquinas jamás podrán superar al artesano, está quedando en el olvido. No solo lo hacen mejor, sino más rápido y las 24 horas del día. Sin descansar un minuto, sin cobrar un sueldo y sin pedir vacaciones, ni horas extras. A este paso, amigos, lo de estar en el paro será muy pronto el chiste del día. En el paro estará todo el mundo, a excepción de quienes se dediquen a fabricar las máquinas necesarias para hacer el trabajo de todos. Lo que no sabe nadie, es lo que vendrá después. Pero me temo que, en esas fábricas futuras, gente hará falta muy poca, pero muy bien preparada, eso sí.
Rafael Fabregat Condill

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