4 de febrero de 2026

3333/0020- LA GUERRA DE LOS SEXOS.


No solo los animales, que luchan por su supervivencia. También los seres humanos estamos siempre en lucha por una igualdad imposible. La mujer se queja de que su marido no le cuenta nada y el hombre de que su mujer no calla nunca. ¿En qué quedamos?. Pues nada, queda claro que, al igual que pasa con los animales, también en los humanos la diferencia de sexo es de difícil solución. Cada cual es como es y es imposible esa igualdad que algunos pretenden. A las mujeres les gusta ir de tiendas y a los hombres nos horroriza hacerlo. Nosotros, si no se trata de algo concreto y por auténtica necesidad, no queremos comprarnos nada. Ellas, incluso sin hacerles falta nada, son capaces de recorrer comercios durante horas porque les resulta entretenido. Se ve que son hiperactivas y claro, en algo han de pasar el tiempo.


Incluso las que trabajan, cuando están en casa se aburren y siempre tienen algo que reprochar al marido y éste se queja de que no tiene nada que decir. ¿Cómo se arregla esta situación?. 
Pues dificilmente, porque no se puede arreglar lo que no tiene arreglo. Cada cual es como es y ya está. La mente masculina y la femenina ven de distinta forma las cosas. Ella quiere aclarar ciertos asuntos y el hombre no ve ningún problema que necesite aclaración alguna. Pero eso no quiere decir que haya desavenencia alguna. Simplemente es así, porque así son las cosas. La mujer se queja de que el marido no escucha, de que es descuidado y tira los calcetines al suelo, de que habla poco, de que mira a otras mujeres cuando va por la calle... Y el hombre se queja de que habla mucho, demorándose en detalles sin importancia y sin ir al grano, de su falta de orientación. En fin, nada de importancia.


Y los hombres, más tontorrones, si la discusión acaba con morros y llega la llantina, se quedan desarmados. En cuanto a las relaciones familiares, raro es el hombre que tiene problemas con su suegra, mientras que la mitad de las mujeres tienen conflictos con las suyas. Menos mal que cuando una mujer va a la farmacia a comprar veneno para su suegra, le dicen que se necesita receta. Si se pudieran conparar nuestros cerebros, pieza por pieza, veríamos que en nada se parecen hombres y mujeres. El hombre no necesita hablar, mientras todo vaya bien, mientras que a la mujer le gusta comentar todo lo ocurrido durante el día, cotilleos incluídos. Dos hombres pueden pasar horas sin decir nada y estar divinamente, pero las mujeres han de estar hablando contínuamente o pensarán en marchar cada una a lo suyo.


La mayoría de los problemas matrimoniales son por la guerra de las hormonas. Por lo tanto paciencia, esos problemas aminoran con la edad. Es pues en las parejas de mediana edad donde aparecen los problemas. Ellas quieren comentarlo todo y ellos consideran que, si todo está bien, no hace falta hablar de nada. En cuanto al tema sexual, ellas buscan la afectividad como relajante, mientras que el hombre, más cargado de testosterona, solo piensa en el sexo. De todas formas, desde la emancipación de la mujer, son muchas las que viven el sexo de forma parecida al hombre, buscando el placer sin relación afectiva. Ese es el problema actual de muchas parejas y motivo de separaciones: Llega la discusión del espacio en el cuarto de baño, los pelos en la ducha o el mando a distancia. Hay que cuidar mútuamente la unión... 
"Nacemos mojados, desnudos y hambrientos. Y luego todo empeora..."

Rafael Fabregat Condill

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