5 de febrero de 2026

3333/0021- ¡MALDITAS HORMIGAS...!


A mi no me molesta ningún animalito pero, ¡caramba! que se queden en su casa... Yo no les quiero ningún mal pero ¡por favor! que corran por el campo, que es su sitio natural, y que no se les ocurra venir a mi casa. Especialmente en verano, estás comiendo en la terraza y al que te descuidas ya las tienes encima de la mesa. ¡Que no, que no, en mi casa no!. Y como no se marchen, saco el insecticida y me las cargo... ¿Será posible?. Y todo por culpa de los barcos que nos llegan de Argentina, ¡como si aquí no hubieran bastantes!. Porque aquí, aparte de algún problema agrícola, las que molestan son las que invaden las casas. Sí, sí, esas rubitas, pequeñitas, que se cuelan por cualquier rendija y se meten en tu casa sin llave, ni mando.


¡Pero bueno!. ¿De donde salen estos bichos?. Pues sí, amigos. Hasta 1890 aquí no había mas que cuatro hormigas mal contadas, pero en ese fecha llegaron a Portugal las "hormigas argentinas" y a día de hoy, nada menos que han colonizado ya cinco países del sur de Europa. Parece que no se mueven mucho pero ahí las tienes, corriendo como si no hubiera un mañana. Más de 7.000 Km2 tienen ya bajo su control, que se dice pronto. Y no solo son expertas emigrantes, sino que además expulsan a las autóctonas y ocupan su territorio. En aquellos tiempos del siglo XIX las exportaciones se llevaban a cabo sin control sanitario y estos bichos no necesitan más que una reina y un puñado de tierra donde esconderse. Si en pocos años son capaces de extenderse, imaginen lo sucedido en los 150 que ocurrió esa invasión...


Hasta en la mesa del presentador de televisión Pablo Motos han llegado. ¡No les digo más!. Es sin duda la mayor organización de seres vivos del planeta y nadie consigue acabar con ellas. La principal característica de esta especie es la enorme cantidad de indivíduos de cada colonia. A diferencia de otras especies, la "hormiga argentina" tiene cientos de reinas en cada hormiguero y no una sola, como es lo común. Imaginen la procreación de la especie y lo que necesitan para comer todo el año, ¡como solo aparecen durante los días cálidos...! Y otra cosa, para que esa excepcional fertilidad no pare nunca, cada año matan a todas las reinas viejas y generan una corte jovencita. Y hala, dale que te pego todo el santo día. ¡Así cualquiera...!  Total, que da igual que mates una como mil, ¡no hay forma de acabar con ellas!.


¡Es que todo les gusta!. Hasta los lápices de los chiquillos mordisquean... ¿Será posible?. Y la población no para de crecer. Son un bichito muy bien organizado y pueden hacer hasta seis nidos en un solo un metro cuadrado, por lo tanto si decides acabar con ellas, lo máximo que conseguirás es acabar con uno de sus nidos, pero quedan cinco más en ese metro cuadrado... Toda la costa sur europea está ya invadida de estos molestos insectos y son muchos los que estudian la forma de eliminarlos pero ya están por echar la toalla. ¡Es imposible!. Son miles de millones los que habría que combatir y están por todas partes. Creo que cuantas mas puedas matar, más deprisa se reproducen. 
Probaron a echarles comida en una zona donde había de hasta siete tipos y las argentinas la encontraron antes y echaron a las otras de la zona. 


Para colmo de males, resulta que han encontrado un aliado en los agricultores ya que, son tantos los túneles que construyen, que la tierra está más esponjosa y mantiene durante más tiempo la humedad. Esta especie de hormigas necesitan buena temperatura y humedad, con lo cual solo se instalan en provincias próximas a la costa. En verano las provincias de interior son más calurosas y secas, por lo que no son de su interés, aunque no se descarta algún hormiguero ocasional. Comen de todo y todas las zonas costeras del norte mediterráneo son sus predilectas, llegando ya hasta Grecia. La especie es tan pequeña que se introduce con mucha facilidad por cualquier resquicio, motivo por el cual están presentes en muchos hogares.
Si eres persistente lograrás expulsarlas, pero jamás podrás acabar con ellas. Al verano siguiente las tendrás nuevamente en casa, ¡y sin pagar alquiler!.

Rafael Fabregat Condill

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