Naturalmente, María no fué una mujer cualquiera. Tanto es así que se considera, y con razón, la mujer más famosa de la Historia. Un 25% de la humanidad la considera la encarnación de la paz, la justicia y la piedad. Sin embargo la Historia casi nada nos dice de esta figura tan importante del Cristianismo. Será sin duda porque la luz de su hijo apagó la de tan relevante figura. Se diga lo que se diga para todos los animales que pueblan la Tierra la madre lo es todo. Por muy machistas que queramos ser, lo cierto es que el mundo es matriarcal y la figura materna es el personaje central de cualquier familia. Y no solo en la humana, sino en todos los seres de este planeta llamado Tierra. En todo lugar donde este presente el Cristianismo, sea una gran urbe o la más sencilla de las aldeas, María está presente.
Extraña bastante que, siendo figura tan importante y presente en todos los rincones, apenas nada se dice, de su presencia en la vida de su hijo. Ser nombrada "madre de Diós" no es decir nada. Tanto es así que, una vez muerto su hijo, ya nadie la nombró a excepción del momento en que se encontró con los apóstoles durante la celebración de Pentecostés. Como madre, muchos debieron ser los sufrimientos de María, tras la muerte de su hijo. ¿Por qué la Historia no recogió ninguna noticia de su vida posterior?. Suponemos que muerto Jesús, se trasladaría seguramente a Nazaret, en busca de familiares que le dieran cobijo, pero nada se sabe de sus andanzas posteriores. ¿Por qué?. Un polémico documental de la BBC informó dos décadas atrás que María vivió en la Palestina del siglo I.
Se dice que su esposo José de Nazaret, de la estirpe de David, trabajaba como artesano de la madera, oficio que enseñó a Jesús, aún a sabiendas de que no era su hijo biológico, pero al que acogió como hijo legal.
Al parecer, José murió antes de que Jesús llevara a cabo sus andanzas y predicaciones, ya que no se menciona nunca mas en la vida de Jesús. María fue trabajadora del calzado (aparadora) oficio que desempeño desde muy joven, motivo por el cual se supone que apenas si aprendería a leer y escribir.
Las imágenes idealizadas de María no son en absoluto reales ya que, según palabras del propio San Agustín (s.IV) "su apariencia real es desconocida para nosotros". La primera imagen conocida de María está en las catacumbas de santa Priscila, en Roma y data del siglo III d.C. (derecha)
La vestimenta y grandiosidad que artistas e imagineros han reproducido sobre su figura, nada tiene que ver con la realidad, ya que siendo una mujer de segunda clase, se supone que llevaría una túnica de lana o de algodón, cubierta con un chal. En el siglo II una leyenda difamatoria judía afirmó que el padre de Jesús había sido un legionario romano que la violó. Se diga lo que se diga, su importancia histórica es indiscutible, hasta el punto de ser figura relevante no solo para el Cristianismo, sino incluso en el Corán. Cuando La Meca se rindió a Mahoma, en el año 630 d.C., junto a otros ídolos, ya encontraron una representación de María. Oficialmente no se sabe la fecha de su fallecimiento aunque el cardenal Baronio, dicípulo de San Felipe Neri, señala que ocurrió el año 48, situando su tumba en una caverna de Jerusalén. En aquel tiempo y lugar las mujeres no eran nada, el hombre eran el que lo decidía todo. Pero fue María la que llevó a cabo el milagro más importante de todos los relatados en el Nuevo Testamento, ya que dió a luz a un niño. De haber sido una niña, la religión Cristiana no habría tenido lugar.
Rafael Fabregat Condill

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