24 de febrero de 2026

3333/040- LOS CAMINOS DEL OPUS DEI.

 
Así es el Santuario del Opus Dei en Torreciudad, término de Secastilla (Huesca). Un lugar un tanto misterioso donde, para sus seguidores, es la Obra de Dios y lugar de Santidad, mientras que para los críticos es una secta integrista y mafiosa. Así funciona el grupo más controvertido de la Iglesia Católica desde que su fundador Escrivá de Balaguer la pusiera en marcha y muy especialmente desde que Juan Pablo II lo santificara, con el beneplácito del gobierno español. Así son las cosas de la Iglesia Católica. Costó un poco, puesto que los dos papas anteriores se negaron a ello, pero dicen que "a ka tercera va la vencida" y efectivamente el proceso se llevó a cabo con una celeridad inusitada, nunca antes vista.


Menos mal que el papa Francisco les recortó privilegios y actualmente, aunque sigue siendo una prelatura personal, lo es bajo un manto jurídico reformado y que ha alterado su estatus histórico. De acuerdo con el documento Ad charisma tuendum de 2022, "la prelaturas personales ya no se equiparan a las diócesis, sino que se asimilan a las asociaciones públicas clericales, con la facultad de incorporar clérigos". Por lo tanto el líder del Opus Dei no puede ser obispo, puesto que carece de jerarquía para ello. Con motivo de estas rectificaciones, el Opus Dei está pendiente de revisar sus estatutos a fin de adecuarlos a la Santa Sede. A fecha de Febrero de 2026 aún está bajo los análisis del Vaticano.


Para quien no conozca la Historia del Opus Dei cabe decir que, el hoy San Josémaría, nació en una familia humilde de Barbastro (Huesca) en 1902, convencido de que había sido elegido por Dios para ser Santo. Su familia se trasladó en 1915 a Logroño y allí se hizo sacerdote en 1925. Ejerció como tal en Zaragoza y Madrid y en 1928 fundó el Opus Dei. En 1946 se traslada a Roma y desde allí impulsó la creación de centros con ese nombre por todo el mundo. Murió en 1975 a los 73 años. Para sus seguidores es un santo universal, pero para sus detractores, algunos exmiembros del Opus, era un integrista que no respetó la autoridad de papas como Juan XXIII y Pablo VI y que pidió a Franco que le nombrara Marqués de Peralta. Predicaba la pobreza pero negaba su origen humilde, derribó su casa natal e hizo construir un palacio allí, con todos los lujos habidos y por haber.


En Roma vivía en un palacio con 24 capillas y gustaba de los platos más exquisitos, con cubiertos de plata. Hablaba despectivamente de las mujeres y les gritaba muy a menudo. En una ocasión se enfadó con una numeraria y ordenó que le subieran las faldas, le bajaran las bragas y la azotaran hasta que se arrepintiese de lo que había dicho, que no sabemos que fué, ni queremos saberlo. A quienes estaban a su alrededor les ordenó que le llamasen Padre y que le saludaran arrodillándose con la rodilla izquierda en el suelo. Los numerarios vivían en centros del Opus con obligación de pobreza, castidad y obediencia. Ejercían fuera sus oficios pero estaban obligados a donar sus ingresos al director del centro y a nombrar heredera a la organización, recibiendo a cambio una pequeña remuneración para gastos propios.


Pero, claro, esto es como todo en la vida. Mientras unos critican otros elogian. Sea como fuere, el Opus está presente en gran cantidad de países y ésto es lo que hace que la Iglesia Católica respete hasta cierto punto su autoridad. Se trata de un club muy selecto al que hay que respetar puesto que, a lo largo del tiempo, han sido cientos los ministros afines al Opus y en esta Obra, no cabe la crítica. Según sus dirigentes, rezar, sufrir y pagar es el camino hacia la santidad. O eres blanco ó negro, en esta organización no caben colores intermedios, es así como trabajan las sectas de todo tipo. Las prácticas medievales no están obsoletas y en el Opus Dei siguen practicándose. Solo un dato a su favor: El que está allí es porque quiere, a nadie se les obliga a permanecer. Obedecer o marcharse, es el único camino.  

Rafael Fabregat Condill 

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