Se preguntarán ustedes quien ha sido el culpable de tamaña tropelía, ya a buen recaudo pero incapaz de hacerse cargo de los desperfectos. Pues bien se trata simplemente de un caracol. Sí, sí, un caracol. Una especie invasora llamada "Xerolenta Obvia" que probablemente invadiría los vehículos en el aparcamiento europeo de acabado final, donde aguardan hasta ser vendidos. Tratándose Alemanía de un país de pluviometría elevada, no tiene nada de extraño que en determinada época estos insignificantes caracolillos, que en España llamamos "de pato" por ser uno de los alimentos más apreciados por los ánades, se escondieran en los bajos de los coches, e incluso en el propio motor buscando la protección que los vehículos al raso les brindaban. Hasta ahí todo normal y sin nada extraño que pudiera llamar la atención.

Me pregunto si a la compañía, para ahorrarse gastos, no le interesaría dejarlos en España donde sin duda no les haríamos ascos, si nos los dejaran a mitad de precio...
Parece ser que el gobierno de Australia es muy escrupuloso en este tema. En los dos últimos años se han incrementado las devoluciones de coches por parecidos motivos. Partidas provenientes de China, Japón y Taiwan fueron devueltas por haberse encontrado chinches en su interior. Cualquier bicho no autóctono, prolifera inmediatamente en su nuevo hábitat y el gobierno ha decidido poner freno a este asunto pues se convierte de inmediato en una plaga de consecuencias desconocidas. De momento el concesionario de "Mercedes" en Australia está investigando el problema que le ha impedido ingresar en cuenta tan sustancioso botín. Sin duda allí no saben lo buenos que están estos caracolillos con una salsita picante. Mmmmmm.
RAFAEL FABREGAT
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