Eso lo saben quienes viven al norte de Europa y también los que vivimos aquí pero, al parecer, aquí nos creemos más listos y buscamos el escaqueo en todos los órdenes de nuestro día a día. En lo referente a los grandes políticos, a quienes ocupan cargos en el Congreso y en el Senado, esos carecen de vergüenza propia y ajena. Como consecuencia de ello, todo vale, si vale para sus intereses. Vale que, en el momento de ser rechazados los Presupuestos Generales del Estado para 2019, éstos ya presentaran un saldo negativo de 8.000 millones de euros, pero más vale aún que, tras ser obligado el Ejecutivo a convocar elecciones generales, no haya parado de presentar nuevos decretos que erosionan más si cabe las arcas del Estado, superando ya los 12.000 millones de déficit.
La ciudadanía naturalmente estamos encantados con todas estas medidas que, aún siendo imposibles de cumplir, nos favorecen. Es de suponer que esta satisfacción generalizada va a notarse en las urnas, que es lo que se pretende. La pregunta del millón es quien pagará estos desajustes. ¿Las grandes fortunas?. ¡Sí hombre, en eso están ellos pensando!. Hubo un tiempo no muy lejano en que la mayor parte del capital escapó de España para depositarse en paraísos fiscales y eso mismo es lo que volverá a suceder. Consecuencia de todo ello será la vuelta a los trabajos y compraventas sin facturación. El eslogan español de los años 60, como inicio de los viajes vacacionales, decía que "España es diferente" y bien es verdad que así es, claro que lo diferente no es España, sino los españoles.

Aumenta a 16 semanas los permisos de paternidad. Iguala el salario entre hombres y mujeres, sea cual sea su productividad. Da luz verde a un préstamo de 14.000 millones para poder pagar las pensiones.
Resumiendo. Decreta medidas que favorecen a millones de votantes, negándose a ver que son estos mismos votantes quienes sufrirán las consecuencias de dichas medidas ya que está claro que un propietario no alquilará una vivienda si las condiciones no le satisfacen. Tampoco un empresario, que arriesga su capital, contratará a quien no le convenga. En cuanto al déficit de la Seguridad Social, cada día mayor... ¿Quien va a pagarlo?. Está claro que no van a ser los grandes empresarios, sino los desgraciados autónomos. Y después se quejan de que en España faltan jóvenes emprendedores. ¡Que trabaje Rita...!
RAFAEL FABREGAT
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