

José de Nazaret, como tantos padres, ayudó a criar aquel hijo llovido del cielo (nunca mejor dicho), le daría sin duda sabios consejos e incluso le enseñaría el oficio de carpintero que era con el que se ganaba el sustento. Después, más pronto que tarde, el hijo abandonaría casa y oficio y se dedicaría a zanganear de un lado para otro con sus amigotes, como hacen la mayoría. Ante esa coyuntura, ¿qué haría José?. Pues lo que hacen todos. Aguantar mecha y no decir ni "mu", a fin de no tener que soportar también la perorata de María, su mujer y, según la Iglesia Católica, virgen. Pero... ¿Cómo que virgen?. ¡Venga ya!. Que una cosa es que un mal día se la cepille uno que pasaba por allí y otra que tú, su marido, no pueda ni tocarla. Venga, venga. ¡Cabrón y apaleado!. Yo es que no entiendo para qué clase de subnormales se inventó toda esa parafernalia.
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Falla Antiga de Campanar. Premio 1º cat. Especial 2019. |
También se celebra hoy el día culminante de Las Fallas de Valencia y de otras ciudades valencianas. Como todos sabemos, lo de las Fallas es una sátira.
En realidad son unas hogueras en las que con mucho arte y envidiable humor se queman toda una serie de personajes, mayoritariamente políticos, en la confianza de que quienes les releven tengan algo más de vergüenza, dejen de ocupar su tiempo en tonterías que no sirven para nada y luchen por lo que tienen que luchar, que es el bienestar de la población y el engrandecimiento del país.
Cuando nació esta celebración, justamente por ser San José patrono de los carpinteros, se quemaban todos los recortes inservibles de madera y basura que había en esos talleres, o sea, todo aquello que no servía para nada. Hoy, aunque simples muñecos, también se "queman" esos personajes que tampoco sirven para nada.
RAFAEL FABREGAT
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