Con poco más de un siglo de vida, ¿quien iba a pensar que los combates aéreos habían de finalizar tan rápidamente?. Todo hacía pensar lo contrario. La modernización de los aparatos presagiaban que aquel que dominara el cielo dominaría la tierra y así ha sido, pero no por medio de la aviación. Donde ha ganado la aviación ha sido en los viajes comerciales, públicos y privados, pero no en la guerra. La frase "quien domina el cielo domina la tierra" sigue vigente, pero la técnica de bombardeo a largas distancias han hecho innecesario que los aviones dejen caer su pesada carga sobre el objetivo y que, con toda seguridad, reciban las represalias del enemigo. Actualmente los grandes misiles crucero viajan a distancias inimaginables y se estrellan en el blanco sin posibilidad de error.


Ya solo en el cine se pueden ver los combates aéreos entre aviones de uno y otro bando. En la guerra moderna apenas se reseña el derribo de algún aparato que, en cualquier caso, será también por medio de algún misil tierra-aire y no por el enfrentamiento entre aparatos. Ya no son los "ases" de la aviación quienes ganan las guerras actuales. Demasiado peligroso, teniendo en cuenta que también los actuales aviones de combate luchan con misiles y no con las ametralladoras pesadas como en las guerras del siglo XX. Acabaron las luchas en los cielos del planeta. Hoy más que nunca el resultado de una guerra se decidirá en el cielo, pero ya no serán los pilotos quienes tengan que ver con ello. Para lo bueno y para lo malo, en solo un siglo las técnicas han cambiado mucho.
RAFAEL FABREGAT
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