Los mercaderes orientales (indios, chinos y árabes) ya trabajaban desde muchos siglos antes estas especias, abasteciendo al mundo a través de los mercaderes venecianos y a unos precios totalmente desorbitados. Nunca la información valió tanto dinero, por la dificultad de localizar el origen de tan particulares mercancías en un mundo tan desconocido. Todo el archipiélago de las Molucas era un jardín de especias, pero solo en las Islas Banda estaba el preciado tesoro de la nuez moscada. Un puntito entre Nueva Guinea, Célebes y Borneo, tan minúsculo que hasta la llegada de los portugueses en 1511 eran muy contadas personas las que conocían su emplazamiento.
Las Islas de Banda contaban entonces por unos 3.000 habitantes y estaban gobernados por los llamados "hombres poderosos", familias que tenían un papel prominente en la aplicación de la justicia y en el comercio de todo el archipiélago. Al año siguiente de conquistar Malaca, los portugueses conocieron la procedencia de la nuez moscada y salieron en busca de las Islas Banda.
Fueron los primeros europeos en pisar aquellas tierras y la expedición permaneció un mes en aquel lugar, comprando y llenando sus barcos con los preciados frutos. Viendo su docilidad los portugueses decidieron entonces construir un fuerte en la Isla Neira para controlar el territorio, pero los bandaneses les atacaron por su insolencia y posteriormente se negaron a comerciar con ellos.
A partir de entonces, los portugueses prefirieron comprar la especia a través de intermediarios de Malaca, contratados por ellos mismos, no volviendo a pisar la isla hasta dos décadas después. En aquellos tiempos, aparte de la nuez y del clavo, los bandaneses ya comerciaban con plumas de aves del paraíso, corteza de massoi y esclavos de Nueva Guinea. El intercambio más habitual era el arroz y las telas. En aquellas fechas un simple sarong, especie de falda estampada enrollada a la cintura y que portaban tanto hombres como mujeres, se cambiaba por 18 Kg. de nuez moscada. Las telas sobrantes las usaban los bandaneses para los intercambios de productos con Nueva Guinea. Se calcula que los comerciantes venecianos compraban la nuez moscada a un precio 300 veces superior al cobrado por sus productores, por lo que es difícil hacer conjeturas de lo que en aquellos tiempos le podría costar una sola nuez al consumidor final. De todas formas en la Europa de aquellos tiempos el refinamiento gatronómico era escaso y solo la India consumía doble cantidad de especias que todos los países europeos.
El impedimento de que se establecieran los portugueses en las islas acabó pasando factura a las gentes de Banda, pues en 1599 llegaron los Neerlandeses y su presencia fue más dominante y duradera. Tampoco los objetos de intercambio eran del gusto de los nativos puesto que se trataba de lanas burdas y pesados damascos, mientras que a ellos les gustaban más las telas ligeras, los cuchillos de acero, los medicamentos, o el cobre y la porcelana china. La presencia portuguesa y española se había debilitado con la llegada de los neerlandeses, pero no así la británica, que había construido puntos comerciales fortificados en islas próximas y pagaban mejor precio intentando socavar el monopolio neerlandés. Los líderes de Banda fueron convencidos para firmar la concesión de monopolio sobre las especias. Significaba -les dijeron- que la venta de la producción estaba garantizada.
Aquellas gentes no sabían lo que firmaron, ni todos estamparon su firma, pero sirvió para justificar la posterior llegada de tropas en defensa del monopolio.
Conseguida la firma del documento llegaron los bajos precios y los artículos de intercambio inútiles y no deseados por los productores. El rechazo a las acciones neerlandesas llevó en 1609 al refuerzo militar de Fort Nassau, construido en 1646 en la isla Bandaneira. Ante esta provocación, los Orang Kaya (hombres poderosos) de Banda, convocaron en reunión al almirante neerlandés y a cuarenta de sus hombres de mayor graduación, en lo que resultó ser una emboscada. Todos ellos fueron asesinados. También entre británicos y neerlandeses se desatarían los ataques y contraataques en defensa de sus intereses particulares.


La otra mitad fue trasladada a la Isla de Java para trabajar en la construcción de la ciudad y de la fortaleza. Diezmada la población nativa, el gobernador dividió la tierra en parcelas de 1,2 hectáreas, dándola a colonos holandeses. Toda la producción mundial de nuez moscada fue controlada por la Compañía Holandesa de las Indias Orientales durante casi 200 años. ¿Tanta lucha y tantas muertes por una nuez?. No era por una nuez, sino por lo que ésta valía. Finalmente, como nada es para siempre, en 1810 la flota británica expulsó a los neerlandeses a cañonazos. Este territorio pertenece actualmente a Indonesia, una república compuesta por 17.508 islas y habitada por casi 240 millones de personas.
RAFAEL FABREGAT
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