
deshabitado desde hace más de 50 años atrás. Sus casas abandonadas apenas si dejan oír el ruido de alguna nueva piedra que se desploma desde sus deterioradas paredes o alguna podrida ventana chirría en días de fuerte vendaval, pero no es un pueblo fantasma, sino un pueblo abandonado como hay tantos. Sus estrechas y empinadas callejas, repletas de escombros, se tornaron imposibles de mantener en una zona con escasos recursos y convino más a sus habitantes construirlo de nuevo a escasa distancia en zona llana y mejor dotada. Nada de particular y más frecuente de lo que imaginamos. Aquí había un problema añadido. Los derrumbes de un terremoto que hizo inviable la reparación de muchas de sus casas.
Como siempre sucede en estos casos la parte alta del pueblo es la más antigua y deteriorada pero Balestrino aún podría ser recuperada, si alguien se lo propusiera, pues tiene elementos de valor arquitectónico que lo merecen. La cima de esta pequeña loma está coronada por interesantes murallas de un viejo castillo, bastante bien conservadas, en cuyo interior existe una casa señorial sustituta al parecer de la antigua abadía. Solo estos elementos ya podrían ser suficientes apara acometer una restauración que seguramente podría ser viable para ciertos sectores. Todos sabemos el "tirón" que actualmente tiene el turismo y la demanda que tienen este tipo de cosas.


A raíz de este desastre natural un nuevo Balestrino iba naciendo a 1 Km. escaso del viejo enclave y cada cierto tiempo una nueva familia abandonaba la vieja casa para instalarse en el nuevo emplazamiento. Aunque no hay registros oficiales que indiquen que fuera el terremoto el causante del abandono de la vieja población, está claro que ante una fuerte reparación de dudoso resultado, a aquellas gentes les sería más práctico acometer la construcción de una nueva casa; especialmente en aquellos tiempos en que la mano de obra era familiar y los materiales (piedra y mortero) de escaso valor. En los trabajos más duros o complicados, en los que era necesaria ayuda, solo eran jornales a devolver.
A pesar de aquellas importantes reparaciones que algunas casas sufrieron y que todavía se pueden ver claramente, la inestabilidad geológica de la zona y la inseguridad de las casas reparadas hicieron que en 1.953 el pueblo fuera definitivamente abandonado. Hacía ya tiempo que se trabajaba en la construcción de las nuevas casas y para la citada fecha los últimos vecinos que quedaban se mudaron al nuevo emplazamiento. Algunas familias parece que marcharon con prisas, dando lugar a que alguien pueda pensar en unos fantasmas que sin duda no existen. Aunque la gente joven ha marchado a las ciudades industriales próximas, todavía viven en el nuevo Balestrino unas 600 personas, viendo cada día la estampa lejana de lo que fue cobijo de sus antepasados durante varios siglos y su consiguiente añoranza. En estos momentos la proximidad de la costa da cierta vida a estos municipios de montaña y sin duda la población no parará de crecer.
El poste central de la fotografía o pilón, allí llamado "traliccio", visible desde cualquier lugar de la plaza principal, era símbolo del poder del señor y lugar donde se torturaba con látigo a los reos. Su uso era relativamente frecuente en época medieval, cuando el pueblo y toda la comarca estaban bajo el dominio de Enrique II el Vasto, marquesado heredado en 1185 de su padre Enrique I Del Carretto, señor de Liguria Occidental independiente del poder de Génova. Curiosamente tan nefasto símbolo de tortura y poder jamás fue eliminado y allí sigue visible, tras varios siglos de inactividad y medio siglo después del total abandono de la población. Por sus muchos elementos de interés no se descarta la recuperación de esta histórica población. El turismo cultural demanda elementos como el que nos ocupa y ayuda a quienes optan por permanecer lejos del mundanal ruido. La recuperación del llamado "pueblo fantasma" y la apertura de algún hotel rural y restaurantes podrían ayudar al desarrollo turístico de la zona. Desde luego es para pensárselo.
RAFAEL FABREGAT
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