2 de febrero de 2014

1249- LAS MARAVILLOSAS CUEVAS DE RA PAULETTE.

"Al igual que una bailarina, cuando trabajo siento mi cuerpo y el movimiento de forma consciente, en lo que para mí es la danza de la excavación". Ra Paulette.


Los genios y los locos siempre acompañan sus actuaciones con frases categóricas de parecida índole, por eso son genios... y locos. Ra Paulette es uno de estos genios, en este caso creador de cuevas a las que él llama con razón catedrales, con la simple ayuda de una piqueta, un par de escaleras, algún tablón sobre el que apoyarse y una carretilla con la que sacar los cascotes a la superficie. Ra tiene actualmente 67 años y esta es a groso modo su historia...


Desertor universitario, se enroló en la Marina de los Estados Unidos pero tampoco aquello le convenció. Inicia una etapa de vagabundeo por caminos y carreteras americanas, buscando algunos trabajos esporádicos con los que sobrevivir. Fue portero, agricultor y empleado de correos pero nada le convencía. De paso por California, en 1985 entró a trabajar en tierras de Dixon, aprendiendo el manejo de una excavadora. Cavó pozos y zanjas de todo tipo y es ahí donde le llegó la inspiración. Le encantaba transformar las cosas, pero su anhelo era hacerlo de forma artística y con sus propias manos. Abandona una vez más el trabajo y se dirige a Nuevo México, llamándole la atención los acantilados de Arroyo Seco, terrenos públicos en los que nadie le impide convertir su sueño en realidad. 


Allí excavará su primera cueva-catedral, una obra colosal que atrajo a miles de visitantes, tantos que la obra fue rellenada de nuevo por problemas de seguridad. Aquella primera obra de Ra atrajo la atención de amantes del arte y fue contratado en varias ocasiones. Una gran ocasión para rentabilizar su arte, pero nunca aceptó plasmar las ideas de otros y más tarde o más temprano las obras quedaban paralizadas. Aceptar instrucciones no era lo suyo. "El proyecto se me revela sobre la marcha. Tengo un punto de partida en mi mente y poco a poco voy añadiendo detalles a medida que éste va cogiendo forma, sin prisas". 


Con estas actitudes los mecenas desaparecieron rápidamente, pues ellos querían plazos y resultados. Actualmente Ra trabajaba en lo que él llama "su obra magna". Está muy contento e ilusionado y no se cansa de repetir que está construyendo un lugar muy especial. Trabaja sin más compañía que su perro. Intentó contratar la ayuda de un par de jóvenes que le ayudaran en su cometido pero, ya se sabe que ocurre con los genios... Según él, nadie es capaz de seguir sus órdenes o consejos.
- He tratado de enseñarles, pero no me hacen caso -se queja. 
En 25 años Ra ha creado bajo tierra 14 estructuras de diferentes tamaños que suman más de 8.000 m2. de superficie. Un corto cinematográfico las ha reunido y ha ganado varios premios a la creatividad. 


Sin embargo solo un breve círculo de personas y medios de Nuevo México se ha hecho eco de las maravillas que han salido de las manos de tan singular artista. Pocos artistas vieron triunfar su obra y Ra paulette tampoco será una excepción en ese sentido. El caso es que todas o la mayor parte de las obras de Ra están realizadas en terrenos públicos, o privados que no son de su propiedad, motivo por el cual el posible beneficio de su obra está en manos que no son las suyas.


El proceso artístico de Ra Paulette tiene dos partes bien diferenciadas: primero excava en la roca los diferentes espacios y entresijos que tiene en mente. Después llega el artista y extrae de sus paredes los bosques, las flores, las hojas, los océanos y las conchas marinas. Una de sus obras maestras "El árbol de la amabilidad humana" está a la venta. Esta finca de 208 hectáreas, situada entre Santa Fe y Taos, está a la venta por 995.000 dólares, ninguno de los cuales iría a parar a las cansadas manos de tan ilustre artista. Hay otras fincas en venta, una de las cuales por 500.000 dólares reúne dos de las obras de este modelador de la piedra arenisca.


Y es que el arte de Ra Paulette no tiene un objetivo crematístico, al menos para él. En el fondo lo que el artista pretende es cambiar el mundo y lo hace con el uso de la estética. Está claro que es una utopía que a nada puede llegar pero es su idea, su concepto del mundo. Dejará su vida en el empeño, como la dejaron otros y el tiempo dirá si su obra fue o no comprendida, si realmente valió la pena. Sin duda alguna para Ra Paulette, su esfuerzo mereció la pena. Lo que piensen los demás no tiene para él trascendencia alguna. Como se ha dicho antes, el reconocimiento de los genios suele llegar tarde, demasiado tarde. Son otros quienes se aprovechan de su arte y de su trabajo. ¿Como debemos llamar a eso...?

RAFAEL FABREGAT


No hay comentarios:

Publicar un comentario