El rey Khasiapa no era exactamente un angelito... Hijo del rey consorte Dhatusena, pero no de la reina legítima, mató a su padre emparedándole vivo y usurpando el trono a su hermano Mogallana, legítimo heredero que sí era hijo de la reina. Mogallana huyó a la India para escapar de los intentos de asesinato de su hermanastro. Una vez allí reunió un gran ejército con el fin de recuperar el trono. Conocedor Khasiapa de las intenciones de su hermano, construyó su palacio-fortaleza en este lugar inexpugnable. Tal como estaba previsto Mogallana llegó a su reino y cercó al usurpador. Viendo imposible la victoria el ejército de Khasiapa le abandonó y derrotado se suicidó dejándose caer sobre su espada.

El acceso es a través de unos bonitos jardines. Después unas escaleras de piedra te permiten ir escalando terrazas ajardinadas hasta llegar a la base de la propia roca donde una escalera de caracol te permite visitar la primera curiosidad del recinto: los 'Frescos de Sigiriya'. El acceso a la cumbre suma 1200 asfixiantes peldaños de una escalera de piedra que nace entre las inmensas garras de un león pétreo inexistente. Originalmente la entrada era una cabeza de león y el acceso a través de la boca del mismo. En realidad la escalera de piedra tan solo te lleva a los famosos frescos, después se baja y se toma una escalera metálica que sube por la ladera de la montaña hasta la cumbre.
La gente joven y bien preparada tarda unos 45 minutos en subir los 370 metros, los mayores...
Solo a un rey loco le le ocurriría construir su palacio en semejante lugar.
Todos admiran con fervor los frescos que hay tras la primera fase de ascenso, por el arte que encierran, por su antigüedad y por el descanso que propician al visitante. A partir de ese punto ya es muy difícil descansar, pues las escaleras metálicas te llevan hasta lo alto sin apenas espacios para parar.
Arriba vistas espectaculares y las ruinas del inmenso palacio de 1500 años de antigüedad. ¡Y qué calor!. Por favor, que nadie olvide el agua...
Una vez allí se recomienda hacer una visita próxima pero yo, totalmente agotado, creo que voy a pasar. A tan solo 1 Km. tenemos Piridungala, un antiguo monasterio budista cuyo templo está embutido en la montaña.
Al igual que el palacio de Sigiriya, también fue construido por el rey Hashyapa. Su imagen más venerada es la de un Buda yacente gigante. Todo muy bonito y exótico, pero pocas cosas están hechas para los viejos y especialmente las escaleras. Nada, nada. Me quedo, mirando las imponentes fotografías y tomando un refresco en el restaurante. Porque en Sri Lanka no todo es arroz y curry. ¡Mmmmm, que rico está el helado de coco puro...!
RAFAEL FABREGAT
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