

Las luchas entre los diferentes sucesores es interminable y el actual Estado no asienta sus fronteras hasta el año 1.747 y aunque en 1.837 se inicia una influencia británica en el país, el 19 de Agosto de 1.919, los afganos se rebelan contra los invasores y obtienen su independencia del Reino Unido. Sin embargo la paz no parece aliarse con Afganistán durante mucho tiempo y en 1.973 un golpe de estado derriba a la monarquía y establece la República.
Cinco años después se instala en el poder un gobierno comunista y muchos afganos se rebelan en una lucha de guerrillas que provoca la intervención Soviética, aunque las presiones externas les obligan a abandonar el territorio en 1.989. A la marcha de los soviéticos se reanuda la guerra civil y en 1.996 los talibanes entran en Kabul imponiendo un régimen de gobierno basado en la Sharia, hasta que en 2.001 los EEUU y otros países aliados invaden Afganistán y derriban al gobierno Talibán.

Actualmente, más que un país independiente, es una especie de protectorado de EEUU, la ONU y la OTAN. El gobierno instaurado por la comunidad internacional y refrendado por votación popular apenas controla la capital del país y poco más, lo que hace de la región una zona totalmente inestable, en la que grupos de talibanes intentan mantener e incrementar su poder regional.
Las mujeres siguen sufriendo la imposición del Burka y sin poder salir solas de casa motivo por el cual, en periodos de guerra, alguna de ellas muere de hambre. Se calcula que un número superior al 80% sufren malos tratos y alta violencia doméstica, lo cual no está penado en este país. La mayor parte de la población vive en zonas rurales, con una esperanza de vida de tan solo 47 años. Se trata de un país muy pobre motivo por el cual, en el ranking de consumo de calorías por habitante, ocupa el lugar 196, o sea, el último de todo el planeta. En los últimos años del siglo XX, por la guerra y el hambre, la tercera parte de sus habitantes abandonaron el país. Contradictoriamente, Afganistán es un país muy rico en reservas de gas natural que, como no, explotan empresas de capital estadounidense. La situación de guerra permanente no ha ayudado tampoco al desarrollo de su economía, motivo por el cual vive muy dependiente de sectores primarios como la agricultura y la ganadería, principalmente ovina. Nada que ver con la libertad de la mujer occidental que es dueña de su cuerpo y de su vida.

RAFAEL FABREGAT
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